Por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones.

Si te interesa saber por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones, es porque probablemente te cuestan los inicios. ¿Es así? Si tu respuesta es positiva, no dejes esta lectura, puede ayudarte a revertir esta reacción.

Posponer cosas que debes hacer suele ser algo común en las personas, pero cuando esto es una práctica habitual, puede estar funcionando como un auto boicot a la hora de conseguir lo que quieres.

Comenzar a hacer cosas, por insignificantes que nos resulten, implica salir de nuestra zona de confort. Si siempre hago las mismas cosas, voy obteniendo los mismos resultados y esto me da una falsa sensación de control. Es decir, puedo anticiparme a lo que va a ocurrir y no encontrarme con sorpresas.

Lo nuevo, lo desconocido genera cierto malestar, ya que no puedo prever frente a qué me encontraré y esto puede paralizar a muchas personas y llevarles a evitar, sin darse cuenta, cualquier situación que no sea conocida.

Una forma habitual de evitar estas situaciones es la de posponer tareas o situaciones que debo llevar a cabo.

El hecho de que en ti sea una práctica habitual, da cuenta de un posible temor a lo desconocido que puede estar llevándote a no avanzar en lo que deseas, ya que para progresar, crecer y cambiar es inevitable enfrentarse a estas situaciones.

Quizás puedas pensar que no llamar a la compañía para un cambio de tarifa o dejar aquella conversación con tu jefe para más adelante, no tiene mucha importancia ni tendrá grandes repercusiones, pero piensa en todas aquellas cosas que se complicaron o nunca llevaste acabo por posponerlas. ¿Perdiste alguna oportunidad?

Lo más peligroso que tiene el posponer, es que mucho de lo que pospones nunca lo llevas a cabo. Incluso en el proceso puede aparecer una excusa perfecta para justificar que ya no puedes hacerlo y que no es tu responsabilidad.

¿Cómo dejar de posponer?

Es imprescindible que puedas reconocerlo primero. Se suele encontrar una infinidad de excusas que justifiquen nuestra conducta y si seguimos en esta línea será difícil revertir esta acción.

En cuanto te encuentres diciendo cosas como: “ya lo haré”, “mañana lo hago”, “es que ahora estoy muy cansada”. Pregúntate si existe alguna posibilidad de hacerlo ahora mismo y hazlo.
Parecen recomendaciones obvias, pero cuando funcionas en “piloto automático”, no eres muy consciente de tus reacciones, por ello hacerlas conscientes en el momento puede ser de gran ayuda.

¿Necesitas ayuda para dejar de posponer cosas importantes en tu vida?

Si te cuesta dejar de hacerlo por tus propios medios, quizás existen motivaciones internas fuertes que te estén frenando al cambio. Puedes consultar cualquier duda sobre tu caso en nuestro blog.

No pierdas la oportunidad de que tu vida sea un lugar mejor.

Contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR.

La vía más rápida para solucionar tus problemas. 

Históricamente se ha fomentado el dar y prestar solución a los problemas de los demás como una solución ideal para que todos vivamos en paz. Es decir, el mensaje implícito es que la vía más rápida para solucionar tus problemas es recibir ayuda. Sin embargo, la realidad cotidiana, los relatos en consulta y mi humilde observación personal ha hecho que contraste una y otra vez este bondadoso pensamiento con una realidad muy distinta.

Siempre que se le solucionó el problema a alguien, al tiempo éste se le volvió a generar.

¿Cuántos padres pagan las deudas de sus hijos y las vuelven a pagar tiempo después?

Soy psicóloga y muchas veces he experimentado esta situación: personas que demandan que les solucione el problema que les lleva a sesión, pacientes con los que el primer trabajo a realizar (cuando en el mejor de los casos, están dispuestos) es que comprendan que solo puedo ofrecer algo de luz para que descubran sus propias herramientas y pongan manos a la obra.

La vía más rápida para solucionar tus problemas es dejar de esperar que te los solucionen de afuera. Con esto, no quiero decir que no se debe ser compasivo y generoso con los demás, ni niego las limitaciones que puedan aparecer en el exterior. Lo que intento transmitir es que la ayuda del otro es secundaria a lo que tú puedas hacer por ti mismo a la hora de solucionar tus problemas, y que en muchos existe una tendencia a esperar que estos sean solucionados desde fuera, actitud poco favorable a cualquier resolución.

Por supuesto que la libertad de uno acaba donde comienza la del otro, y comparto el concepto de justicia, empatía y bondad. Pero jamás conocí a nadie que haya podido salvar la vida de nadie sin antes salvar la propia.

Quizás centrarnos en nuestro interior, trabajar lo que nos impide resolver lo que nos pasa a nosotros sea el grano de arena que necesita esta sociedad para conseguir aquella paz por la que tantos predican. 

 ¿Por qué algunas personas tienden más que otras a esperar que otros les solucionen los problemas?

Hay personas que tienden a esperar que les resuelvan sus problemas, más que otras. Si bien es esperable que esto ocurra, teniendo en cuenta que desde nuestro nacimiento tuvimos que contar con “un otro” que resolviera lo que nos ocurría, con la llegada de tu adultez, lo esperable es que hayas internalizado estos recursos y puedas utilizarlos para resolver lo que te acontezca. Pero esto no es tan simple, influyen muchas variables en que una persona haga más o menos uso de dichos recursos para resolver sus problemas, pero solo me referiré a una que considero de especial importancia, y es el “locus de control interno” que cada persona posee.

¿Qué es locus de control interno y cómo influye en tu manera de resolver problemas?

Esto es un rasgo de personalidad que se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida. Es la manera en que percibes si el origen de tu propio comportamiento y sucesos que te ocurren son de origen internos o externos a ti. Las personas con un bajo locus de control interno, tienden a percibir que lo que les ocurre está fuera de su control, y por ende tenderán a esperar que las soluciones a lo que les acontece venga dada del exterior. Por ello, podemos inferir la correlación que existe entre un alto locus de control interno, la sensación de que está en tus manos resolver lo que te ocurre, y el consecuente éxito en la consecución de objetivos personales.

 Ejercicio para valorar tu forma de resolver problemas 

Coge papel y lápiz y responde a estas preguntas:

¿Cuál es tu problema actual?

¿Desde cuándo lo tienes?

¿Has tenido este u otros problemas similares antes?

¿Cómo los solucionaste? ¿Te sirvió esa solución para que no vuelva a ocurrir?

¿Te sirven las soluciones que has intentado hasta el momento? Si la respuesta es no: ¿por qué te servirían ahora?

¿Qué otras soluciones podrían haber para ti?

¿De todas las soluciones en las que acabas de pensar, cuántas incluyen que otro haga algo por ti?

Si alguna de tus respuestas incluyen la ayuda de otros, te pido que reflexiones:

¿Dejarás que tu vida dependa de la voluntad de un otro, la sociedad, La paz en el mundo o la justicia política?

¿Verdaderamente, crees que tu vida no está en tus manos?

 Reflexión respecto a tus respuestas

Si repasas tus anteriores respuestas, podrás observar la tendencia que tienes a la hora de resolver tus problemas. Si tiendes o no a esperar que los demás tengan un papel activo en ello, o si sueles percibir que está en ti y bajo tu control las acciones para llevar a cabo dichas resoluciones. Y tal vez, puedas valorar tu “locus de control” y reflexionar sobre ello.

Si en el fondo sabes que tu vida está en tus manos pero no sabes bien por dónde empezar a solucionar tus problemas, podemos ofrecerte algo de aquella claridad de la que hablé, para que tomes las riendas de tu vida.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

Háblame de tu infancia y te diré quién eres.

Cómo facilitarnos el cambio.

El sitio más habitual donde se suele repasar la infancia es en consultas psicológicas donde se hacen algunos tipos de psicoterapia, lugar donde se suele recurrir cuando necesitamos un cambio.

Deseo resaltar la importancia de la infancia en nuestra forma de funcionar hoy, y de cómo puede ser de gran ayuda para cambiar nuestras vidas, comprender de dónde nos vienen los argumentos para no hacerlo.

Aunque muchas veces esto es criticado por el énfasis que se hace en importancia del focalizarse en aquí y ahora, aunque muchos registran haber sufrido de pequeños y no querer volver a repasar aquel dolor, y aunque muchos otros afirman haber tenido una niñez de ensueño, volver a reflexionar sobre ella puede ser de gran ayuda para esto, CAMBIAR, ser o tener lo que queramos ser o tener HOY. 

Porque todo lo que aprendimos posibilita y limita. Y los límites que aprendimos pueden dificultar nuestra capacidad de cambio.

Por qué influye la infancia en cómo nos relacionamos con los demás.

Aprendemos a relacionarnos con el mundo en nuestro «primer mundo»: la familia. Tenderemos en la adultez a vivir la vida según el lugar que ocupamos en ella, lo que se nos dijo, lo que percibimos, cómo nos relacionamos con sus integrantes, si eran o no confiables.

Por ejemplo, si nuestra familia nos transmitió seguridad, tenderemos a percibir el mundo como un lugar seguro. Si nuestra familia tenía un funcionamiento caótico, a percibirlo como caótico. 

Pero esto no es todo, allí se nos asigna un rol, un lugar, una misión de manera implícita, esto ocurre sin que sean conscientes de ello ni la familia ni quién recibe el rol. De mi familia llevaré mandatos internos que me obligaré a cumplir hoy en nuevos escenarios (con amigos, en trabajos, en mi nueva familia), el mismo lugar que ocupé en mi familia de origen. Y es preciso saber de ellos para facilitarnos el generar cambios en nuestras vidas. 

Cómo se observa la influencia de la infancia en nuestras vidas.

Leí una vez en un libro un ejemplo muy simple y gráfico: Una mujer que sufría por la imposibilidad de tener una pareja en donde se sintiera valorada, era siempre la amante. Estos hombres estaban casados. Cada vez que iba consulta refería una y otra vez que ella lo que quería era un «marido». Es curioso cómo se refería a ello, porque es lo que conseguía, un marido, no un hombre, sino una persona que ya tenía una mujer. Parece un acto inocente, el de la mujer, el referirse a su deseo con estas palabras, pero no lo es. Indagando sobre su infancia llegó a la conclusión de que su lugar en casa había sido confuso, su madre no quería a su padre y recuerda cómo siempre intentaba contentar a su triste padre. Estaba extremadamente unida a él y al crecer, le cocinaba y cuidaba todo lo que su madre no hacía. Se le dio en su hogar un lugar donde cumplía el rol de madre de familia y que al no corresponderle la ponía en segundo lugar, era una tercera en una relación. 

Sin ser consciente de ello, repitió esta escena toda su vida, ocupando un lugar secundario en las vidas de los hombres casados con los que tenía una relación amorosa.

Y lo repetía explícitamente (también sin saber lo que pedía) : quiero un marido.

Lo mismo se observa en quien se pasa la vida agotada intentando ayudar a todo el mundo, e indagamos en el pasado y era la función que cumplió siempre en su familia. 

Es válido pensar, entonces, que si comprendes que no estaba en tus manos, ni era tu responsabilidad salvar a tu madre, por ejemplo, te permitas dudar de la certeza de que debes salvar a cualquier persona de tu entorno en la actualidad. 

Ejercicio para descubrir cómo influye en ti tu infancia.

Reflexiona sobre estas preguntas y contesta: 

  1. ¿Cuál es el problema que tienes en la actualidad?
  2. ¿Cómo te sientes frente a esto?

Evoca este problema y quédate un instante observando qué sientes al pensar en ello.

  1. ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así? 
  2. ¿Sueles sentirte así en otros contextos?
  3. ¿Es la primera vez que tienes este problema? Si tu respuesta es no: ¿crees que es casualidad?

Tal vez, al responder a estas preguntas hayas podido observar y reflexionar respecto a algunas cosas que se te repiten y que quizás traigas de tu pasado.

Si no es así pero te interesa saberlo porque crees que necesitas un cambio en tu vida, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Psicóloga EMDR.

Cómo evitar el estrés laboral

Cómo evitar el estrés laboral se ha convertido en una de las cuestiones más consultadas en los últimos tiempos. El estrés laboral es la tensión que se genera cuando una persona considera que una situación o exigencia laboral, está por encima de sus recursos para afrontarla.

Es poco habitual encontrar entornos laborales donde nadie padezca de esta afección, y es fundamental tanto aprender a gestionarlo una vez instalado, como saber prevenirlo, por el deterioro que este puede causar en la calidad de vida de quienes lo sufren. Diferentes características influyen en la aparición del mismo, pero independientemente de las causas que lo generaron, puedes implementar diferentes estrategias frente a él.

¿Por qué cada vez más personas padecen estrés laboral?

Son muchas las variables que influyen en este fenómeno pero profundizaremos en algunas de ellas por resultar especialmente significativas:

Condiciones externas que lo propicien:

Muchas veces la persona está expuesta a diversos estresores en el ámbito laboral durante cortos periodos de tiempo, o a un estresor durante largos periodos de tiempo.

Por ejemplo, que se te exijan más tareas o una mayor productividad de la acordada previamente. Que las tareas asignadas requieran para ser realizadas una mayor cantidad de horas de trabajo que las que tienes destinadas para acabar dicho encargo. O que de manera directa o indirecta exista la amenaza por parte de superiores de perder tu puesto de trabajo si no cumples con los objetivos fijados.

Características de personalidad:

Cómo gestionar lo que sentimos frente a lo que ocurre en el mundo exterior difiere en cada persona. Es por ello que ante una misma situación las personas reaccionan de maneras diferentes. Según la historia de cada uno y el significado particular que le da a lo que está experimentando, se sentirá más o menos desbordado, o encontrará más o menos vías para solucionarlo.

Problemas familiares: Estar atravesando dificultades familiares puede predisponernos a padecer estrés laboral.

Problemas económicos: Los problemas económicos, además de la preocupación y malestar que pueden generar, favorece la creencia de que pase lo que pase, te encuentras atrapado en esta situación laboral ya que necesitas conservarlo.

El creciente avance de los medios de comunicación:

La comunicación inmediata que empezó con los e-mails dentro de las empresas y acabó con grupos de whatsapps de trabajadores, dificulta establecer límites entre la vida laboral y la vida privada. Mientras estás intentando mantener una conversación con tu pareja, llega a tu móvil un bombardeo de preguntas de tu jefe por algún problema que acaba de surgir fuera de tu horario laboral. Esto hace que no puedas desconectar en ningún momento de lo laboral y que este tipo de problemas te persigan donde vayas.

Creciente competencia empresarial:

La gran competencia frente a la que se enfrentan hoy en día las organizaciones ha llevado, en muchos casos, a la precarización de las condiciones laborales. Mayor exigencia a los trabajadores, recortes de personal y material y una sobre exigencia a los trabajadores para garantizarse la supervivencia de la empresa, olvidando, muchas veces, el factor humano.

Factores organizacionales:

El organigrama de la institución, las jerarquías, el tipo de comunicación predominante o de líderes con los que cuenten va a predisponer en mayor o menor medida a que los trabajadores puedan afrontar las demandas de la empresa.

No es lo mismo que dos superiores no estén de acuerdo y den mensajes contradictorios o que haya coherencia, que las tareas se me asignen verbalmente en un pasillo que por escrito, o que el estilo para dirigir de mi jefe sea más o menos motivador.

Síntomas de la persona que padece estrés laboral

. Ansiedad y tensión

. Depresión

. Insomnio

. Resistencia a asistir al puesto de trabajo

. Sentimientos de incapacidad

. Apatía

. Inestabilidad emocional

. Desmotivación

. Gran sensación de insatisfacción en el puesto de trabajo

. Dolores de cabeza

. Contracturas

. Hipertensión

. Problemas digestivos

Consecuencias del estrés laboral para la empresa

Que los trabajadores padezcan estrés laboral, no solo afecta al trabajador sino a la empresa misma. Cuando esto ocurre se observa:

. Mayor rotación de personal

. Bajo rendimiento

. Menor producción

. Ausentismo

. Aumento de accidentes laborales

 

Cómo evitar el estrés laboral

 

. Que la comunicación dentro del lugar de trabajo sea formal y dentro de los horarios laborables previamente acordados.

. Frente a cualquier dificultad en relación a la tarea que realizas o al equipo, solicitar formalmente una reunión donde puedan proponerse soluciones a dichos problemas. No expresarlo o hablarlo con miembros de la empresa que no pueden dar solución al problema, esto puede agravar la situación.

. Separar tu vida personal de tu vida laboral. Es importante que fuera de tu horario laboral, desconectes del trabajo. Intenta no revisar mensajes o whatsapp fuera de tu jornada.

. Llevar una buena organización. Ordenar las tareas por orden de prioridad y no hacer simultáneamente varias de ellas. Centrarse en una actividad a la vez. Lleva una agenda de las mismas.

. Si tu puesto implica estar en una misma posición durante mucho tiempo, tomar un instante para cambiar la posición y hacer rápidos y suaves estiramientos de las zonas que notes en tensión para evitar contracturas que luego te generarán mayor malestar, y que por un instantes vuelvas a centrarte en tu cuerpo.

. Fuera de tu vida laborar, la práctica de deporte o la incorporación de ejercicios de relajación promueven la desconexión de los problemas laborales y la disminución del estrés.

. Recuerda que tu vida laboral forma solo una parte de tu existencia, pon energía y atención a cuidar de las otras áreas de ella también.

 

Si sientes que no puedes gestionar tu estrés laboral aún aplicando estás técnicas, no dudes en contactar con nosotros. Podemos orientarte y proporcionarte las herramientas que necesitas para hacerlo. En caso de haber sufrido estrés laboral de manera crónica durante mucho tiempo, el EMDR es un abordaje eficaz para tratar las consecuencias que este haya podido dejar en tu vida.

 

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapeuta EMDR

Cómo afecta la fobia social. EMDR para su tratamiento

Fobia social

EMDR: Una alternativa eficaz para su tratamiento

Dentro de los trastornos de ansiedad, existen distintos tipos de fobias. En numerosas ocasiones la gente consulta sobre un tipo específico de esta categoría de trastornos, por no quedarles claro si se trata de una manera de ser, simple timidez o algo más grave. En este artículo se especifica cómo afecta la fobia social a una persona y se presenta una alternativa eficaz para su tratamiento en pocas sesiones.

Cuando padeces una fobia social tienes un miedo excesivo a enfrentarte a situaciones sociales fuera de un ambiente familiar o llevar a cabo una actuación en público. Te aterroriza la sola idea de verte expuesto frente a los demás o sentir que se te está evaluando. Este temor te lleva a evitar constantemente este tipo de situaciones por la angustia y ansiedad que te generan.

Cómo sabes si es o no una fobia social

Una fobia social afecta significativamente diferentes áreas de tu vida. Probablemente hayas perdido oportunidades laborales, se hayan visto afectadas tus relaciones con otras personas y padezcas ansiedad la mayor parte del tiempo. Por ello, si padeces esta afección eres consciente, la mayor parte del tiempo, de ella y reconoces que la intensidad de lo que te ocurre no se corresponde con lo que está sucediendo.

Por ejemplo, si debes exponer frente a otras personas un trabajo que hayas hecho, aunque lo tengas perfectamente preparado, deseas profundamente no tener que hacerlo, sientes angustia, temblores, dificultad para respirar, palpitaciones, intensas ganas de llorar o de salir corriendo de esa situación. Todo esto sabiendo, a nivel racional, que nada peligroso podría ocurrir aunque no fuera bien la exposición.

Origen de la fobia social

Dependiendo del tipo de escuela de la psicología se hace más o menos hincapié en un factor u otro. Si bien es un mecanismo arcaico utilizado por el hombre primitivo para evitar situaciones potencialmente peligrosas para garantizar la supervivencia, en la actualidad, el mecanismo se convierte en un problema mayor al del peligro que se intenta evitar.

Por otro lado, muchos psicólogos han encontrado en el estilo parental de quienes lo padecen el predominio de la crítica, hostilidad y sobreprotección emocional, entre otros.

Principales síntomas de la fobia social:

Frente a la situación social que genera malestar se reacciona con:

. Sudoración

. Ansiedad intensa frente al grupo de personas

. Temor a mostrar signos de ansiedad

. Sensación de ser observado o enjuiciado por todos

. Creencia constante de no saber comportarse adecuadamente

. Palpitaciones

. Constantes pensamientos negativos

. Necesidad de huir de la situación

. Miedo a quedar bloqueado

Esto lleva a la persona a:

. Una constante evitación de las situaciones sociales

. Negativa a conocer gente nueva.

. Dependencia

. Aislamiento

Tratamiento para la fobia social con EMDR

La fobia social, comúnmente, es tratada con psicoterapia y en algunos casos con medicación. En general, una de las principales recomendaciones que se suele dar es no evitar las situaciones que generan el malestar, ya que no solo limitan la vida de la persona, sino que hace que el miedo sea cada vez mayor.

Uno de los tratamientos que actualmente muestra una gran efectividad en pocas sesiones, es el EMDR. Durante la sesión de EMDR, la persona se expone a la situación que le genera el malestar imaginándola, al pensar en ello comienza a presentar síntomas similares a los que tendría si estuviese realmente en la situación que le angustia, como nerviosismo, palpitaciones o sudoración.

Cuando se activan estas sensaciones, se aplica estimulación bilateral, después de varias estimulaciones, los síntomas de ansiedad comienzan a disminuir, como también la percepción que se tiene respecto a dicha situación.

Después de varias sesiones se observa una recuperación significativa. En tan solo una sesión la persona puede corroborar los cambios que se generan.

Si crees que padeces una fobia social y necesitas ayuda, o si tienes alguna duda al respecto, contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona.

Claves para vivir sin miedo al rechazo

Cuando toda una forma de relacionarte, actuar, pensar y vivir se basan en evitar el rechazo de los demás, te estás perdiendo de tu vida. Aprender a vivir sin miedo al rechazo puede cambiar radicalmente tu manera de vivir.

Detrás del temor al rechazo se esconden fantasías como «no seré nadie si el otro no me acepta», «necesito de la aceptación de los demás para sentirme bien», entre otras. Cuando esta necesidad es muy intensa, probablemente tu estado anímico vaya oscilando continuamente, y la percepción que tienes de tu valía también. Esto ocurre porque te defines a partir de la valoración que un «otro» hace de ti.

Es decir, si un día recibes cumplidos, reconocimiento y valoración, probablemente este día te sientas más estable emocionalmente, tengas una percepción personal más positiva y sientas una mayor seguridad. Si al día siguiente sientes rechazo de alguien, tu percepción sobre tu valía cambiará, sentirás angustia e inseguridad.

La opinión positiva del otro se torna fundamental para sentir algo más de seguridad y evitar la angustia, por ello, comienzas a hacer esfuerzos frenéticos por agradar o cumplir con las expectativas que tienen de ti las personas a las que consideras significativas. Incluso, en muchos casos, hasta la opinión de los desconocidos sobre ti cobran una gran importancia.

Las consecuencias del miedo al rechazo

  1. No sabes bien quién eres: En este proceso acabas viviendo una vida que no te pertenece, vives en función de los deseos de los demás, o mejor dicho, de lo que interpretas que los demás desean o esperan de ti.
  2. Gran agotamiento: Inviertes mucha energía en llegar a complacer a los demás y en hacer todo lo que consideres necesario para evitar el rechazo sin tener en cuenta cuál es tu límite. Y al parecer nunca es suficiente.
  3. Dificultad para decir que no: Decir que no implica no complacer la demanda del otro, algo que no te permites, por lo que es probable que acabes haciendo cosas que preferirías no hacer gran parte de tu tiempo.
  4. Sensación de atrapamiento: Si le das poder a la opinión del otro te conviertes en su prisionero.

Tu peor miedo se hará realidad: no siempre agradarás a todos.

Si este esfuerzo sirviera para el objetivo que te has propuesto, te sentirías muy bien y gozarías de una gran autoestima. Pero no es así. ¿Verdad? Está perdiéndote de tu vida en vano. No siempre llegarás a todos sitios, no siempre podrás complacer a todos, y antes o después volverás a sentirte rechazado. Todo lo hecho para garantizarte tu valía en ese momento se habrá desmoronado junto a tu autoestima.

¿Cómo perder el miedo al rechazo?

Empezar a conocerte es fundamental, en este proceso de «agradar» puede que te hayas perdido y hasta desconozcas quién eres, qué quieres y hacia dónde vas. Presta atención a lo que tus emociones te dicen, con qué o con quienes te sientes a gusto, qué de lo que haces sientes que tiene que ver contigo. Pregúntate cuáles son o cuáles fueron alguna vez tus sueños. Síguelos.

El autoconocimiento te hará descubrir qué es lo que quieres para ti. Deberás des-focalizarte de los demás, empezar a buscar tu camino y dirigirte hacia tus objetivos. Esto te fortalecerá. Encontrarás satisfacción en esto. Deberás soportar la desaprobación de algunos, hasta que descubras que nada terrible ocurre si esto te pasa.

Será necesario que aprendas a decir que no, y quienes te rodean a respetarlo, ya que seguir tu deseo y el de los demás es incompatible. Este respeto también será un reforzador positivo para ti.

Quizás no intentar agradar sea la forma en la que te sientas más aceptado. Es necesario que seas tú quien se acepte.

Si crees que necesitas ayuda para superar el miedo al rechazo, para llegar a un auto descubrimiento, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona.

EMDR, novedoso abordaje en la psicología

Dentro la psicología existen diversas escuelas y una gran cantidad de abordajes psicoterapéuticos, entre otros, el novedoso abordaje EMDR. Si bien cada escuela suele defender la mayor efectividad sus técnicas, investigaciones al respecto arrojan resultados muy diferentes, ya que no habrían diferencias significativas entre los niveles de efectividad de una escuela y otra. En cambio, otras variables, como el vínculo terapéutico que se establece entre psicólogo y paciente, serían más determinantes a la hora de predecir resultados. Aún así, comienza a existir cada vez mayor consenso respecto a algunas diferencias que presenta el EMDR en relación a otras escuelas. Una de ellas, es el acortamiento de los tiempos de recuperación junto a resultados a largo plazo.

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico innovador, validado científicamente por la OMS en los casos de estrés postraumático, que acelera el tratamiento de un amplio rango de patologías. Está recomendado  en el tratamiento de dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles de la vida.

¿EMDR y otros abordajes psicoterapéuticos son excluyentes? 

No. El método puede combinarse con abordajes de diferentes escuelas de la psicología, como la Cognitivo Conductual, Dinámica, Gestalt o terapias breves, entre otras. El mismo consiste en usar estimulación bilateral en un protocolo especial relacionado con las situaciones traumáticas.

Su aplicación desencadena la desensibilización, el reprocesamiento de la información traumática, y la consecuente desaparición de la sintomatología. Es aplicable a una amplia variedad de sintomatología, aunque el paciente no lo asocie a ningún hecho traumático, como en ansiedad, depresión, miedos, dificultad para dormir, adicciones, entre otros. También se obtienen excelentes resultados en casos donde se necesita potenciar determinados recursos para mejorar el potencial en el trabajo, deporte o habilidades sociales.

¿El EMDR solo sirve si has sufrido un trauma?

Lo que es importante repasar frente a esta pregunta es qué entendemos como trauma. Se suele asociar el trauma con grandes catástrofes, pero trauma es una marca, y una marca en el psiquismo la deja cualquier experiencia que por lo intensa que puede resultar, el sistema de procesamiento de información se ve impedido. Es decir, si un niño es humillado en el cole, si en algún momento tuvo temor a ser abandonado, esto puede dejar una marca en su psiquismo que luego va a influir en su forma de relacionarse con él mismo y con el mundo. El EMDR se utiliza para trabajar todo tipo de traumas.

¿Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática?

Cuando vives una situación traumática, puedes verte desbordado por las emociones. Esta intensa experiencia no es bien asimilada x tu cerebro y queda como «congelada» en él. Como consecuencia, las respuestas emocionales se congelan también y se activan cada vez que algo te recuerda dicho evento. Es decir, vuelves a sentir una y otra vez las sensaciones desagradables de aquel momento . Y actúas en consecuencia. Tu comportamiento se ve afectado por esto, y por ende, tus relaciones con los demás.

El EMDR es un abordaje que sirve para asimilar este tipo de experiencias, a soltar estas emociones congeladas en el tiempo y a recuperar un equilibrio y bienestar psicológico. Con este abordaje se puede potenciar la efectividad de cualquier abordaje psicoterapéutico.

Soy psicóloga, he trabajado desde diferentes abordajes psicoterapéuticos en mi experiencia en la clínica en el área de la psicología y, a partir de mi experiencia, puedo afirmar que el EMDR acelera los procesos de recuperación del paciente.

Si crees que este abordaje puede servirte para superar alguna situación difícil de tu vida, puedes pedir cita aquí.

Por: Julia Achilli, Psicóloga en Barcelona

 

La ansiedad y sus síntomas

Las bases biológicas de la ansiedad y como puede ser tratada (EMDR y Neurofeedback)

En términos generales, al hablar de ansiedad se debe considerar que ésta es algo bueno que nos permite mantenernos vivos y nos ayuda a preservar a nuestra especie. Tanto nuestros deseos como nuestras preferencias y objetivos no podrían cumplirse si no tuviésemos ni un mínimo de ansiedad; toleraríamos sin problemas las cosas más terribles (como no lograr nunca nada, no ser aceptado por los demás, ser perseguido o atacado peligrosamente, incluso ser víctima de un intento de asesinato) y no haríamos nada para hacerles frente o protegernos de ellas.

Evidentemente, hay muchos tipos y niveles de ansiedad y algunos de ellos son autodestructivos. Debemos entender a la ansiedad como un conjunto de sensaciones molestas y de tendencias a la acción que nos permiten darnos cuenta de que ocurren o pueden ocurrir hechos desagradables, y nos avisan de que tendríamos que hacer algo al respecto.

La ansiedad sana o inquietud por las cosas preservan la vida y conducen a buenos resultados; nos permite tener control de nuestras propias emociones y manejar situaciones difíciles o peligrosas de forma eficiente. En cambio la ansiedad malsana suele hacer lo contrario, nos hacer perder el control y por lo tanto, afrontar mal o incluso, desastrosamente los riesgos o problemas.

Bases biológicas del trastorno de pánico:

En un extremo de los altos niveles de ansiedad, encontramos los ataques de pánico. Quien lo padece, lo vive con gran angustia y desesperación, llegando a pensar durante el episodio que están por tener un ataque cardíaco o que van a morir.

Veamos el por qué de éstas reacciones físicas durante dichas crisis:

Todos los organismos, especialmente los mamíferos, incluidos los seres humanos, reaccionan rápidamente para sobrevivir cuando se sienten amenazados. Se produce una reacción compleja que moviliza todas las reservas y capacidades del organismo, llamada respuesta al estrés agudo, respuesta de alarma o respuesta de lucha-huída.

En el hombre primitivo esta capacidad de respuesta estaba al servicio de la defensa frente a las adversidades naturales, o frente al ataque de los animales y aún hoy, sigue siendo importante como sistema de protección. Si alguien se encuentra en medio de un incendio o de un naufragio, intentará rápidamente movilizar una gran cantidad de energía física para salvar su vida, evaluando la situación y determinando cómo escapar. Cuando perciba efectivamente la amenaza, más allá de su conciencia, se activarán automáticamente una serie de centros, especialmente su región hipotalámica. Esta es responsable de la regulación de las distintas funciones básicas, como la respiración, la circulación, la digestión, la actividad sexual y la metabólica, etc.

En cuanto se percibe una situación estresante o traumática, el cuerpo se moviliza para la acción. Una vez disparada la respuesta de alarma ocurre una cadena de eventos fisiológicos, y se activan diversas glándulas, como la hipófisis y la suprarrenal, a partir de la estimulación mediada por los neurotransmisores del hipotálamo. Una vez que la adrenalina es segregada y volcada al torrente sanguíneo por las glándulas suprarrenales, el corazón, los pulmones y los músculos se preparan para la emergencia. La adrenalina despierta al cuerpo y lo pone en alerta, preparándolo para la lucha o la huída, el corazón se acelera y late con más fuerza, por lo que se pueden sentir palpitaciones, la glucemia aumenta, las pupilas se dilatan, las glándulas sudoríparas se activan, la respiración se acelera, la boca se seca, los músculos se tensan y suelen producirse temblores, la sangre disminuye en el aparato digestivo y aumenta en los miembros y en la cabeza y pueden sentirse mareos, el ritmo respiratorio es más frecuente (hiperventilación) y a pesar de ello puede haber una sensación de falta de aire.

Es comprensible que toda esta reacción de alarma se active o produzca ante un suceso traumático o amenazante. Cuando ocurre sin motivo, o sea sin un estímulo exterior, espontáneamente, sin aviso previo, aunque el proceso generado sea benigno, tanto el cerebro como el resto del cuerpo entran en pánico y se confunden.

Esta reacción se produce porque en algunas personas susceptibles, el sistema de alarma del cerebro y el simpático son hiperactivos.

Este tipo de reacciones sin un motivo, sin un estímulo exterior, ocasionan un deterioro en diferentes áreas de la vida de quien la padece.

Hay solución, la ansiedad puede ser tratada con psicoterapia:

Existen diferentes tipos de abordajes psicoterapéuticos (Neurofeedback, EMDR, Psicoterapia tradicional…) para trabajar la ansiedad y los diferentes tipos de trastornos de ansiedad (trastorno de ansiedad generalizada, trastorno por estrés postraumático, fobia social, fobia específica, trastorno de pánico con o sin agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo) cuyos resultados son muy exitosos.

Según cada tipo, se utilizan técnicas específicas, para que quien sufre de una ansiedad que ha dejado de ser adaptativa y trae dificultades en su vida cotidiana, pueda recuperar su vida previa a la aparición de la misma.

No necesariamente se debe haber llegado a sufrir altos niveles de ansiedad para trabajarla con técnicas psicoterapéuticas. Existe un gran número de personas que, sin padecer un trastorno de ansiedad, sufre día a día sus efectos, muchas de las cuales encontraron alivio en la psicoterapia.

Por: Julia Achilli, licenciada en psicología y colegiada en Barcelona.

¿Cura el tiempo el dolor y todas las heridas emocionales?

Muchas veces el tiempo no es suficiente y necesitamos algo más para que puedan curarse todas las heridas.

Partiendo de la base de que estas heridas emocionales son provocadas por experiencias cuyo impacto fue tal que no nos permitió procesarlas adecuadamente, podemos inferir que “ese algo más” que podría ayudar a la cura, podría ser, entre otros,  el EMDR (terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por medio de movimientos oculares).

A continuación transcribo  parcialmente algunos párrafos del libro “Supera tu pasado” de Francine Shapiro, que resultan sumamente esclarecedores a la hora de intentar comprender cómo funciona nuestro cerebro ante dichas experiencias y por qué resulta tan útil incorporar el EMDR en los procesos terapéuticos.

“¿Por qué el tiempo no cura todas las heridas?

Si nos cortamos, a menos que haya algún obstáculo, tendemos a sanar. Si eliminamos el impedimento, el cuerpo vuelve a curarse. Por eso estamos dispuestos a dejarnos abrir durante una cirugía. Esperamos que los cortes sanen.

El cerebro es parte del cuerpo. Además de los millones de redes de memoria, todos tenemos en nuestro cerebro un mecanismo de curación: un sistema de procesamiento de la información. Está diseñado para tomar cualquier tipo de confusión emocional y llevarla a un  nivel de salud mental, o a un nivel de resolución adaptativa. Esto implica una resolución que incluye la información útil que nos permite ser más aptos para la supervivencia en nuestras vidas. El sistema de procesamiento de la información pretende hacer conexiones con lo que es útil y dejar a un lado el resto.

Así es como funciona: imagina que has tenido una discusión con un compañero de trabajo. Puedes sentirte molesto, enojado o temeroso, además de todas las reacciones físicas que acompañan a estas diferentes emociones. También puedes tener pensamientos negativos sobre la persona y sobre ti mismo. Puedes imaginar cómo te gustaría vengarte, aunque esperamos que puedas resistirte a esas conductas, ya que, entre otras cosas, probablemente te despedirían. Así que decides alejarte. Piensas en lo que ha pasado. Hablas de lo ocurrido. Te vas a dormir y tal vez sueñas con ello. Al día siguiente puede que no te sientas tan mal. Básicamente, has “digerido” la experiencia y ahora tienes una mejor idea de qué hacer. Ese es el sistema de procesamiento de la información del cerebro, el cual toma una experiencia perturbadora y permite que tenga lugar el aprendizaje. Gran parte de ello ocurre durante el sueño de movimientos oculares rápidos (REM). Los científicos creen que durante esta etapa del sueño, el cerebro procesa deseos, información para la supervivencia y el aprendizaje que fundamentalmente lo que es importante para nosotros. La conclusión es que el cerebro está preparado para hacer eso.

Después de un procesamiento de la información sin interrupciones, el recuerdo de la discusión generalmente se ha enlazado con más información útil que ya está almacenada en tu cerebro. Esto puede incluir experiencias pasadas que has tenido con este compañero de trabajo y con otros. Ahora eres capaz de decir: “Tan solo es la forma de ser de Juan. He lidiado con alguien de carácter parecido antes y salió bien”. A medida que estos recuerdos enlazan con el incidente perturbador actual, tu experiencia del evento cambia. Aprendes a identificar aquello que es útil de la discusión y tu cerebro deja de lado lo que no lo es. Debido a que tanto los sentimientos negativos como el hablar con uno mismo ya no son útiles, estos desaparecen. Pero aquello que necesitabas aprender permanece y ahora tu cerebro almacena el recuerdo del evento de tal manera que es capaz de guiarte con éxito en el futuro.

Como resultado, tienes una mejor idea de lo que se supone que debes hacer. Puedes hablar con tu compañero de trabajo sin la intensa agitación emocional que tenías el día anterior.

Así funciona el sistema de procesamiento adaptativo de la información del cerebro: toma una experiencia perturbadora y permite que tenga lugar el aprendizaje. Esta haciendo exactamente lo que debe hacer.

Por desgracia, las experiencias perturbadoras, ya sea grandes traumas u otro tipo de acontecimientos ofensivos, pueden colapsar el sistema. Cuando esto sucede, la intensa perturbación emocional y física causada por la situación impide al sistema de procesamiento de la información hacer las conexiones internas necesarias para llevarla a una resolución. En vez de esto, el recuerdo de la situación se almacena en el cerebro tal y como lo has experimentado. Lo que viste y sentiste, la imagen, las emociones, las sensaciones físicas y los pensamientos se codifican en la memoria en su forma original, sin procesar. Así, cada vez que ves al compañero de trabajo con el que discutiste, en lugar de ser capaz de tener una charla tranquila, la ira o el miedo vuelven de golpe. Puedes tratar de manejar tus sentimientos de autoconservación, pero cada vez que aparece la persona, tu angustia aumenta.

Cuando las reacciones de este estilo se niegan a desaparecer en el presente, a menudo es porque también están enlazadas con recuerdos no procesados del pasado. Estas conexiones inconscientes se producen de forma automática. (…). Otro ejemplo puede verse en el caso de una mujer que fue violada. (…). Si el sistema del procesamiento de la información no funcionó correctamente después del ataque, un contacto similar puede conectarse con la red de la memoria y “disparar” las emociones y sensaciones físicas que forman parte de ese recuerdo almacenado sin procesar.

El sistema de procesamiento de la información que no funciona correctamente ha almacenado el recuerdo de forma aislada, al no ser integrado dentro de las redes de memoria más generales. No puede cambiar, ya que es incapaz de conectarse con algo más útil y adaptativo. Por eso el tiempo no cura todas las heridas, y todavía se puede seguir sintiendo ira, resentimiento, dolor, pena o toda otra serie de emociones por acontecimientos que tuvieron lugar años atrás. Están congelados en el tiempo y lo recuerdos no procesados pueden convertirse en la base de problemas emocionales, y a veces físicos. A pesar de que podemos no haber sufrido un trauma importante en la vida, hay investigaciones que han demostrado que otros tipos de experiencias vitales pueden causar los mismos tipos de problemas. Además, dado que las conexiones con los recuerdos ocurren de manera automática, por bajo del nivel consciente, es posible que no tengamos ni idea de lo que realmente nos está controlando”.

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico que mediante la estimulación bilateral en un protocolo especial relacionado con las experiencias que no han sido procesadas, activa nuestro sistema innato de procesamiento de la información, permitiendo que la información que ha quedado aislada, sin enlazarse con otros recuerdos, sea  procesada. Y de esta manera, curar esas heridas que el tiempo no ha logrado curar.

Por: Julia Achilli, licenciada en psicología y colegiada en Barcelona.