RAIN, una estrategia para autogestionar emociones desde casa.

Los seres humanos somos complejos sistemas que sentimos, pensamos y actuamos.

Autogestionar nuestras emociones significa poder estar alineado con nosotros mismos, con nuestros deseos, elecciones, metas y motivaciones.

Nuestras emociones tienen una gran influencia en nuestros pensamientos, conductas y a nivel fisiológico, inclusive.

¿Por qué son tan importantes nuestras emociones?

Las emociones no se reducen sencillamente a lo que sentimos, sino que cumplen un rol fundamental a nivel energético y en nuestra motivación.

Son breves e impactantes, pueden avasallarnos en distintos momentos, en forma placentera o displacentera y provocar distintos efectos en nosotros mismos.

Todas nuestras emociones tienen la función de ajuste personal, de adecuación ante las exigencias ambientales, sociales, laborales, familiares, etc.  Es decir, cumplen una función adaptativa que es clave en el desarrollo de la vida.

¿Cuáles son los componentes de las emociones?

Componente Fisiológico: Implica la activación y reacción que manifiesta nuestro cuerpo frente a la emoción. Por ejemplo, estamos estresados y nos sentimos muy contracturados o tenemos gastritis, etc.

Puedes encontrar aquí un ejemplo de la influencia de la ansiedad en el organismo.

Componente Conductual: Son las respuestas a nivel de nuestro comportamiento (verbal o no verbal) disparadas por nuestras emociones. Por ejemplo, sentimos pena entonces lloramos, sentimos miedo en algún sitio, entonces nos retiramos del lugar.

Componente Cognitivo: Hace referencia a la vivencia subjetiva de la emoción en sí y a nuestra valoración de la misma. Por ejemplo nos sentimos entusiasmados, contentos, tristes, etc.

¿Ahora bien, podemos aprender a autogestionar nuestras emociones?

Sí, claro que podemos.

Todas nuestras emociones aparecen por alguna razón. Aplazarlas, negarlas o evitarlas no sería la solución. Todas tienen legitimidad y son las expresiones más auténticas de nosotros mismos.

Lo más importante entonces es conocerlas, comprenderlas y gestionarlas. De esta manera podemos tomarlas a nuestro favor y usarlas constructivamente. Eso sí, es un trabajo que requiere práctica y compromiso de nuestra parte.

Aprender a gestionarlas nos ayuda a estar mejor preparados para afrontar las situaciones de la vida y en definitiva son esenciales para nuestro bienestar y desarrollo personal. 

«La inteligencia emocional representa el 80 por ciento del éxito en la vida» (Goleman).

¿Cómo podemos lograrlo desde casa?

Muchas veces sentimos que nuestro ánimo no ayuda, padecemos miedo, ansiedad, estamos muy preocupados, nos sentimos paralizados o el estrés hace estragos en nuestro cuerpo y no encontramos la manera de resolverlo.

Para ello nos resulta interesante aportar una técnica muy valiosa que se encuentra al alcance de nuestras manos y que puede convertirse en un recurso muy enriquecedor para aprender a gestionar nuestras emociones y sentirnos mejor. Es importante aclarar que es solo una técnica que suma a nuestro desarrollo personal. Si concibes necesitar una ayuda extra, contacta a tu terapeuta.

Esta técnica proviene del Mindfullnes y se llama RAIN. Es un acrónimo que hace referencia a los siguientes 4 pasos: Reconocer, Aceptar, Investigar y Nutrirnos.

Antes de comenzar tenemos algunas sugerencias:

  • Es recomendable encontrarse en un sitio cómodo y en un momento adecuado que permita concentrarnos en nosotros mismos.
  • Implica detenernos y tomarnos unos minutos.
  • Es muy importante que sintonicemos con nuestro interior evitando los juicios negativos, las críticas y culpas, para tratar de hacerlo con apertura de un modo genuino y auténtico.
  • La consigna para dar comienzo es «Dirige la atención a la experiencia en el momento presente, con curiosidad, apertura y aceptación» (Bishop, 2004).

Estrategia RAIN, 4 pasos:

RECONOCER:

En el primer paso tratamos de explorar e identificar qué nos está sucediendo en el plano de lo emocional. ¿Qué estamos sintiendo? 

Es útil conectar con uno mismo y lograr detectar lo que está pasando. Podemos poner en palabras esas emociones, sensaciones y sentimientos que estamos experimentando aquí y ahora.

Por ejemplo me siento preocupado, alterado, estoy ansioso, tengo mucho miedo, etc. Sería poder detectar el componente cognitivo, nuestra vivencia subjetiva.

No se trata de liberarnos de lo que nos pasa, si no de re-conocernos.

ACEPTAR:

Implica permitirnos sentir lo que sentimos, darle validez a nuestras emociones, sin bloquearlas, tratar de cambiarlas o negarlas como si no las tuviéramos.

Consiste en admitir su presencia, se trata de ser conscientes de lo que está ocurriendo en nosotros (sensaciones, emociones, pensamientos, conductas, respuestas físicas).

Podemos acompañarnos y darle fluidez a lo que nos sucede, sin estar presionados por la obligación de sentirnos bien. Ello nos otorgará cierto alivio y serenidad.

El secreto se encuentra en ser respetuosos con nosotros mismos y aceptar-nos.

INVESTIGAR:

Una vez que logramos identificar y aceptar lo que nos está sucediendo, la idea es preguntarnos y aproximarnos de la forma más honesta que podamos a los factores que están relacionados con las respuestas afectivas que hemos identificado. Es decir, el componente fisiológico y el componente conductual.

Es necesario tomar contacto con lo que rodea a nuestras emociones, haciendo un escaneo cuidadoso de cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, nuestras reacciones, nuestros comportamientos, los pensamientos que surgen, las situaciones asociadas.

Pueden aparecer cuestiones que no nos resulten muy agradables hasta incluso muy dolorosas para uno mismo. Es clave no dejarnos arrastrar por la autocrítica, los diálogos autopunitivos, tratando de gestionar nuestro interés con una actitud amable hacia nosotros mismos, en plan de observarnos, conocernos, ayudarnos. También podemos completar esta fase con la ayuda de nuestro terapeuta.

NUTRIRNOS:

Hemos visualizado nuestro estado y buceado a nuestras profundidades para entender cómo nos afectan ciertas situaciones. En este sentido, podemos descubrir qué necesitamos en esos momentos de inquietud, dolor, miedo, preocupación, ansiedad y ofrecernos cuidado, autocompasión y colaboración a nosotros mismos.

Esta fase ayuda a no quedarnos enganchados a una situación, a un estado emocional sufriente que gobierne todo a nuestro alrededor.

Nos otorga autocontrol y nos permite gestionar de una manera más saludable nuestras emociones, de esta forma, somos más conscientes de nuestras elecciones y de la forma en que decimos vivir nuestra vida.

«El autodescubrimiento es lo más dulce que existe. Nos enseña que somos totalmente responsables de nosotros mismos, y ahí es donde encontramos nuestra libertad.» Byron Katie.

En algunos casos, como resultado de experiencias difíciles de la vida, intentar conectar con lo que sentimos puede ser espacialmente abrumador o puede resultar imposible. Si es tu caso, es importante que pidas ayuda para reestablecer tu equilibrio emocional. Puedes contactarnos aquí.

Por: Paola Porreta, colaboradora en Centro de Psicología Julia Achilli. Psicología en Barcelona. EMDR. Neurofeedback. Biofeedback