La realidad, un espejismo.

Los sesgos con los que interpretamos la realidad han sido estudiados desde largo tiempo atrás. Desde las limitaciones por la propia biología a la hora de percibir algo, sesgos por distorsiones cognitivas, por la cultura a la que se pertenece, hasta las limitaciones con las que nuestro “yo” fue creado en el entorno familiar.

Nombraré algunos de ellos, para que empieces a dudar de lo que conoces como realidad:

Empecemos por las limitaciones de los sentidos, cuando “conocemos”. Como ejemplo, tomemos la audición y los sonidos: Cuando éstas vibraciones del aire son percibidas por nuestros oídos, éstos las transforman en señales eléctricas que puedan ser entendidas por el cerebro.
Los seres humanos tenemos un rango auditivo que oscila entre los 20 Hz y los 20000 Hz, no percibimos nada que se encuentre por fuera de este rango. Existen ondas sonoras con frecuencias que se encuentran fuera del mismo. ¿Significa esto que no existan? Muchos animales pueden oirlas, y máquinas creadas por el hombre las detectan también. Pero estos sonidos no existían para nosotros, hasta que no los nombró la ciencia. ¿Cuántas cosas aún no existen solo por no contar aún la tecnología adecuada?

A esto, podemos agregar las ilusiones cognitivas, éstas son el reflejo de estrategias que nos permiten suprimir ambigüedad y la duda, ayudan a lidiar con la incertidumbre y aumentar la coherencia de nuestras asociaciones, por ejemplo interpretar que eventos independientes son dependientes uno del otro (si nos falta respuesta a algo, nuestro cerebro la inventará).

La realidad es la que se nos enseña en casa

Vivimos la realidad que nos dijeron que debíamos vivir en nuestra cultura, en nuestra familia y fundamentalmente en el vínculo establecido con nuestros primeros cuidadores (generalmente nuestros padres): A quien se le transmitió que el mundo es peligroso, vivió su vida en estado de alerta. A quien se le dijo que su valía era directamente proporcional al éxito laboral conseguido, buscó desesperadamente conseguirlo o vivió sintiendo que no fue válido por no haberlo hecho.
Se te dijo, también, para qué vivir y las consecuencias de no ser aquello que se esperó que fueras. Lo que nos gusta, lo que no, lo que nos hace feliz o entristece se formó a partir un “otro” que nos programó. Aquello a lo que llamamos identificamos como “nuestra identidad”, tiene que ver menos con nosotros de lo que creemos.

Además, para asegurarnos de que este mundo es real, aprendimos a corroborar lo que creíamos. Si creo que el mundo es peligroso, tiendo a prestar más atención a situaciones de peligro y a olvidar con facilidad situaciones que se opongan a esta idea. Si creo las personas no son dignas de confianza, tenderé a recordar con mayor claridad eventos que corroboran esta creencia, y tenderé a olvidar las que no lo hicieron.

La ciencia también pone en duda la realidad tal como la conocemos

Hoy la ciencia también pone en duda los principios fundamentales de la realidad, la física cuántica empieza a desmontarla. Como ejemplo, nombraré el fenómeno descubierto por la ciencia, que implica que las partículas subatómicas, una vez “enredadas” o “entrelazadas” pasan a comportarse como si fueran una sola, incluso después de haber sido separadas (J-D. Bancal, S. Pironio, A. Acín, Y-C. Liang, V. Scarani y N. Gisin, Quantum non-locality base don finite-speed causal influences leads to superluminal signalling. Nature Physics, DOI: 10.1038/NPHYS2460 (2012).

Sería el equivalente a decir que si parto una manzana (que representaría a la partícula) y separo ambas mitades, si caliento una mitad, al hacerlo, la otra mitad (no expuesta al calor) aumenta su temperatura, también. Este hecho viola tanto el concepto de causa-efecto como nuestra comprensión del espacio y el tiempo.

Para qué dudar de la realidad

Podríamos decir, entonces, que nuestro mundo no es tan real como creemos, y si no es así, surge el interrogante acerca de por qué no deshacernos de las partes que nos resultan limitantes. Dudar de la realidad tal como la percibes posibilita generar cambios en ella que hagan que tu vida sea más satisfactoria.

Uno de los principales lugares donde se te cuestionará la realidad tal como lapercibes, es en una consulta psicológica. Los psicólogos conocemos sobre la existencia de dichos sesgos, por lo que se te alentará a soltar lo que no te sirve de “tu” realidad, y reconstruirla desde lo que deseas.

Resulta lícito recomendarte: permítete dudar de lo que crees y si no eres feliz con lo que tienes,
RE-ESCRIBE EL GUIÓN DE TU VIDA, VUELVE A HACERLO DESDE TU DESEO.

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Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR.

Publicado en EMDR, Neurofeedback, Psicoterapia.

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