Háblame de tu infancia y te diré quién eres.

Cómo facilitarnos el cambio.

El sitio más habitual donde se suele repasar la infancia es en consultas psicológicas donde se hacen algunos tipos de psicoterapia, lugar donde se suele recurrir cuando necesitamos un cambio.

Deseo resaltar la importancia de la infancia en nuestra forma de funcionar hoy, y de cómo puede ser de gran ayuda para cambiar nuestras vidas, comprender de dónde nos vienen los argumentos para no hacerlo.

Aunque muchas veces esto es criticado por el énfasis que se hace en importancia del focalizarse en aquí y ahora, aunque muchos registran haber sufrido de pequeños y no querer volver a repasar aquel dolor, y aunque muchos otros afirman haber tenido una niñez de ensueño, volver a reflexionar sobre ella puede ser de gran ayuda para esto, CAMBIAR, ser o tener lo que queramos ser o tener HOY. 

Porque todo lo que aprendimos posibilita y limita. Y los límites que aprendimos pueden dificultar nuestra capacidad de cambio.

Por qué influye la infancia en cómo nos relacionamos con los demás.

Aprendemos a relacionarnos con el mundo en nuestro «primer mundo»: la familia. Tenderemos en la adultez a vivir la vida según el lugar que ocupamos en ella, lo que se nos dijo, lo que percibimos, cómo nos relacionamos con sus integrantes, si eran o no confiables.

Por ejemplo, si nuestra familia nos transmitió seguridad, tenderemos a percibir el mundo como un lugar seguro. Si nuestra familia tenía un funcionamiento caótico, a percibirlo como caótico. 

Pero esto no es todo, allí se nos asigna un rol, un lugar, una misión de manera implícita, esto ocurre sin que sean conscientes de ello ni la familia ni quién recibe el rol. De mi familia llevaré mandatos internos que me obligaré a cumplir hoy en nuevos escenarios (con amigos, en trabajos, en mi nueva familia), el mismo lugar que ocupé en mi familia de origen. Y es preciso saber de ellos para facilitarnos el generar cambios en nuestras vidas. 

Cómo se observa la influencia de la infancia en nuestras vidas.

Leí una vez en un libro un ejemplo muy simple y gráfico: Una mujer que sufría por la imposibilidad de tener una pareja en donde se sintiera valorada, era siempre la amante. Estos hombres estaban casados. Cada vez que iba consulta refería una y otra vez que ella lo que quería era un «marido». Es curioso cómo se refería a ello, porque es lo que conseguía, un marido, no un hombre, sino una persona que ya tenía una mujer. Parece un acto inocente, el de la mujer, el referirse a su deseo con estas palabras, pero no lo es. Indagando sobre su infancia llegó a la conclusión de que su lugar en casa había sido confuso, su madre no quería a su padre y recuerda cómo siempre intentaba contentar a su triste padre. Estaba extremadamente unida a él y al crecer, le cocinaba y cuidaba todo lo que su madre no hacía. Se le dio en su hogar un lugar donde cumplía el rol de madre de familia y que al no corresponderle la ponía en segundo lugar, era una tercera en una relación. 

Sin ser consciente de ello, repitió esta escena toda su vida, ocupando un lugar secundario en las vidas de los hombres casados con los que tenía una relación amorosa.

Y lo repetía explícitamente (también sin saber lo que pedía) : quiero un marido.

Lo mismo se observa en quien se pasa la vida agotada intentando ayudar a todo el mundo, e indagamos en el pasado y era la función que cumplió siempre en su familia. 

Es válido pensar, entonces, que si comprendes que no estaba en tus manos, ni era tu responsabilidad salvar a tu madre, por ejemplo, te permitas dudar de la certeza de que debes salvar a cualquier persona de tu entorno en la actualidad. 

Ejercicio para descubrir cómo influye en ti tu infancia.

Reflexiona sobre estas preguntas y contesta: 

  1. ¿Cuál es el problema que tienes en la actualidad?
  2. ¿Cómo te sientes frente a esto?

Evoca este problema y quédate un instante observando qué sientes al pensar en ello.

  1. ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así? 
  2. ¿Sueles sentirte así en otros contextos?
  3. ¿Es la primera vez que tienes este problema? Si tu respuesta es no: ¿crees que es casualidad?

Tal vez, al responder a estas preguntas hayas podido observar y reflexionar respecto a algunas cosas que se te repiten y que quizás traigas de tu pasado.

Si no es así pero te interesa saberlo porque crees que necesitas un cambio en tu vida, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Psicóloga EMDR.

Publicado en Depresión, EMDR, Estrés Postraumático, Neurofeedback, Psicología Adultos, Psicología Infantil, Psicoterapia, Terapia con Adolescentes, Terapia de Pareja, Transtorno de Ansiedad.

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