Emociones y psicología en el mundo actual

Gestionar tus emociones en el mundo actual es posible.

Gestionar tus emociones no es tarea fácil. Antes que nada debes saber que aprendiste (sin ser muy consciente de ello) cómo debes ser para ser aceptado, y esto implica qué y cómo debes gestionar lo que sientes.
La psicología da una respuesta a estos sucesos. A medida que la civilización fue avanzando, esto fue cada vez más complejo. Si lo que aprendí es que para ser una persona aceptable y una buena madre debo priorizar los deseos de mi familia, es decir, si el mandato a una madre es «no decir nunca que no», antes podía implicar ceder a peticiones de los hijos y el marido dentro de casa y hoy sería ceder a hijos, marido, jefes, compañeras del gimnasio y a la promotora que te ofrece aquel tratamiento rejuvenecedor.
Lo que quiero decir es que no es igualmente gestionable lo interno en una sociedad que te sobre-estimula, que te sobre-exige , y que genera cada vez más necesidades con la promesa de que siendo u obteniendo todo aquello que nos ofrecen obtendremos la felicidad. (Basta para ser conscientes de esto, pensar en los anuncios publicitarios).

Lo inconsciente y las emociones.

¿Pero por qué tapar, negar o esconder tus emociones?

Por un lado lo interno, las emociones, algo que todos manejamos de manera diferente según un aprendizaje limitado adquirido en nuestra infancia. Allí donde se nos enseña cómo debo ser para ser aceptado, y a partir de allí repetimos una y otra vez este patrón para pertenecer a un grupo (necesidad innata, instinto de supervivencia).
Esto nos lleva a sentirnos desbordados si lo que aprendimos es, por ejemplo, «estar triste implica ser débil», y si soy débil no me aceptarán. Entonces, cuando sientes tristeza algo debes hacer al respecto (taparla, esconderla, negarla pero nunca aceptarla)

¿Por qué? Porque «en tu mundo interno» representa no ser aceptado, no pertenecer, lo que inconscientemente equivale a no sobrevivir, y sabemos la importancia de este instinto arcaico.
Por otro lado, tenemos el mundo actual, caracterizado por la competitividad, la expansión de los medios de comunicación y el consecuente exceso de información, des-dibujamiento de los límites entre lo público y lo privado, consumismo y una alteración en la percepción de la realidad, la cual conocemos a través de los medios de comunicación de masas, que la tiñen de subjetividad.
Es decir, debemos hacer encajar lo interno con este nuevo mundo.
Esto representa que si el mandato en mi mundo interno es «ser el mejor» y lo llevamos al entorno laboral (mundo externo), pues ya no sólo voy a tener que tener un título universitario, tendré que tener varios, saber varios idiomas, tener capacidad de liderazgo, y mucho más.
¿Y estamos biológicamente preparados para responder a las exigencias del mundo actual?
No del todo. La civilización ha ido más rápido que nuestra evolución como especie.

¿Cuál es el resultado de esto según la psicología?

Al parecer, múltiples síndromes y trastorno psicológicos y fisiológicos que padecemos en la actualidad.
Estamos enfermando.
Cada vez son más los estudios que relacionan el estrés con el debilitamiento del sistema inmunitario, problemas de hipertensión, cadiovasculares, etc.
¿Y qué es el estrés? Justamente la sensación de no contar con los recursos suficientes para afrontar una situación o acontecimiento y que implica para el individuo un sobre esfuerzo.

Psicoterapia

¿Qué hacer frente a todo esto?

Técnicas que ofrece la psicología para gestionar el estrés en la vida actual:

1. Primero que nada parar a pensarte.

Es fundamental conocerte. Si no te conoces, no vas a poder diferenciar lo tuyo de lo que solo se te exige de fuera, y repites para ser aceptado.
Debes encontrar qué es aquello que no paras de hacer aunque no te haga bien, qué es aquello que te exiges de toda la vida.
Lo maravilloso de descubrir esto es que al diferenciarlo y soltar exigencias que no tienen que ver contigo, al principio te sentirás mal, necesitarás seguir haciéndolo, tendrás miedo (tendemos a volver a nuestro funcionamiento anterior, a nuestro lugar seguro); pero si lo sostienes en el tiempo, si dejas de hacer aquello que no tiene que ver con tu deseo y lo mantienes en el tiempo, descubrirás que «no pasa nada malo», tus peores temores no se hacen realidad, y estás mucho mejor. Esta observación genera un aprendizaje en ti.

2. Debes des-acelerar tu actividad psicológica.

No estamos aún preparados biológicamente a esta hiperactividad mental. No es casual que prácticas que antes se reducían a la espiritualidad, cada vez se tengan más en cuenta en las ciencias, como lo es la meditación, la práctica de rituales de expresión emocional o el mindfullness.
Estas prácticas te des-aceleran, proceso inverso al que te está enfermando.
¿Pero por dónde empezar? Debes escucharte.
Mientras estás trabajando, mientras mantienes una conversación, mientras visitas a aquella persona. Observa cómo te sientes, para un momento y escucha a tu cuerpo (lugar donde se manifiestan las emociones a través de sensaciones)
¿Tienes un nudo en el estomago? Pregúntate por qué. ¿Por qué me siento así en esta situación?
No ignores la información que te dan tus emociones, es fundamental que la tomes en cuenta si quieres diferenciar qué es tuyo y qué es de la demanda externa. ¿Sientes felicidad mientras mantienes aquella conversación? ¿Por qué? ¿Te sientes triste y sientes miedo por sentirte triste?
Pregúntate de dónde te viene esto.

Es fundamental, para gestionar tus emociones, primero permitirme sentirlas, luego debes escuchar la información que te dan y finalmente hacer algo con esa información.
En el mundo actual vas «haciendo» por inercia y en piloto automático. Debes diferenciar qué de todo lo que llenas tu vida tiene que ver contigo y qué no y atreverte a soltar lo que no necesitas. No estamos biológicamente preparados para lidiar con todo, suelta lo que te sobra.

Existen diversas técnicas psicológicas que pueden ayudarte a poner en práctica esta nueva forma de vivir en el mundo. El EMDR ha demostrado gran efectividad a la hora de facilitarle este proceso al paciente.

No dudes en contactar a nuestro centro si tienes dudas respecto a este proceso o si crees que el EMDR o la psicoterapia podrían ayudarte.

Por Julia Achilli
Psicóloga en Barcelona
Col: 22.108

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Un comentario

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