¿Cura el tiempo el dolor y todas las heridas emocionales?

Muchas veces el tiempo no es suficiente y necesitamos algo más para que puedan curarse todas las heridas.

Partiendo de la base de que estas heridas emocionales son provocadas por experiencias cuyo impacto fue tal que no nos permitió procesarlas adecuadamente, podemos inferir que “ese algo más” que podría ayudar a la cura, podría ser, entre otros,  el EMDR (terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por medio de movimientos oculares).

A continuación transcribo  parcialmente algunos párrafos del libro “Supera tu pasado” de Francine Shapiro, que resultan sumamente esclarecedores a la hora de intentar comprender cómo funciona nuestro cerebro ante dichas experiencias y por qué resulta tan útil incorporar el EMDR en los procesos terapéuticos.

“¿Por qué el tiempo no cura todas las heridas?

Si nos cortamos, a menos que haya algún obstáculo, tendemos a sanar. Si eliminamos el impedimento, el cuerpo vuelve a curarse. Por eso estamos dispuestos a dejarnos abrir durante una cirugía. Esperamos que los cortes sanen.

El cerebro es parte del cuerpo. Además de los millones de redes de memoria, todos tenemos en nuestro cerebro un mecanismo de curación: un sistema de procesamiento de la información. Está diseñado para tomar cualquier tipo de confusión emocional y llevarla a un  nivel de salud mental, o a un nivel de resolución adaptativa. Esto implica una resolución que incluye la información útil que nos permite ser más aptos para la supervivencia en nuestras vidas. El sistema de procesamiento de la información pretende hacer conexiones con lo que es útil y dejar a un lado el resto.

Así es como funciona: imagina que has tenido una discusión con un compañero de trabajo. Puedes sentirte molesto, enojado o temeroso, además de todas las reacciones físicas que acompañan a estas diferentes emociones. También puedes tener pensamientos negativos sobre la persona y sobre ti mismo. Puedes imaginar cómo te gustaría vengarte, aunque esperamos que puedas resistirte a esas conductas, ya que, entre otras cosas, probablemente te despedirían. Así que decides alejarte. Piensas en lo que ha pasado. Hablas de lo ocurrido. Te vas a dormir y tal vez sueñas con ello. Al día siguiente puede que no te sientas tan mal. Básicamente, has “digerido” la experiencia y ahora tienes una mejor idea de qué hacer. Ese es el sistema de procesamiento de la información del cerebro, el cual toma una experiencia perturbadora y permite que tenga lugar el aprendizaje. Gran parte de ello ocurre durante el sueño de movimientos oculares rápidos (REM). Los científicos creen que durante esta etapa del sueño, el cerebro procesa deseos, información para la supervivencia y el aprendizaje que fundamentalmente lo que es importante para nosotros. La conclusión es que el cerebro está preparado para hacer eso.

Después de un procesamiento de la información sin interrupciones, el recuerdo de la discusión generalmente se ha enlazado con más información útil que ya está almacenada en tu cerebro. Esto puede incluir experiencias pasadas que has tenido con este compañero de trabajo y con otros. Ahora eres capaz de decir: “Tan solo es la forma de ser de Juan. He lidiado con alguien de carácter parecido antes y salió bien”. A medida que estos recuerdos enlazan con el incidente perturbador actual, tu experiencia del evento cambia. Aprendes a identificar aquello que es útil de la discusión y tu cerebro deja de lado lo que no lo es. Debido a que tanto los sentimientos negativos como el hablar con uno mismo ya no son útiles, estos desaparecen. Pero aquello que necesitabas aprender permanece y ahora tu cerebro almacena el recuerdo del evento de tal manera que es capaz de guiarte con éxito en el futuro.

Como resultado, tienes una mejor idea de lo que se supone que debes hacer. Puedes hablar con tu compañero de trabajo sin la intensa agitación emocional que tenías el día anterior.

Así funciona el sistema de procesamiento adaptativo de la información del cerebro: toma una experiencia perturbadora y permite que tenga lugar el aprendizaje. Esta haciendo exactamente lo que debe hacer.

Por desgracia, las experiencias perturbadoras, ya sea grandes traumas u otro tipo de acontecimientos ofensivos, pueden colapsar el sistema. Cuando esto sucede, la intensa perturbación emocional y física causada por la situación impide al sistema de procesamiento de la información hacer las conexiones internas necesarias para llevarla a una resolución. En vez de esto, el recuerdo de la situación se almacena en el cerebro tal y como lo has experimentado. Lo que viste y sentiste, la imagen, las emociones, las sensaciones físicas y los pensamientos se codifican en la memoria en su forma original, sin procesar. Así, cada vez que ves al compañero de trabajo con el que discutiste, en lugar de ser capaz de tener una charla tranquila, la ira o el miedo vuelven de golpe. Puedes tratar de manejar tus sentimientos de autoconservación, pero cada vez que aparece la persona, tu angustia aumenta.

Cuando las reacciones de este estilo se niegan a desaparecer en el presente, a menudo es porque también están enlazadas con recuerdos no procesados del pasado. Estas conexiones inconscientes se producen de forma automática. (…). Otro ejemplo puede verse en el caso de una mujer que fue violada. (…). Si el sistema del procesamiento de la información no funcionó correctamente después del ataque, un contacto similar puede conectarse con la red de la memoria y “disparar” las emociones y sensaciones físicas que forman parte de ese recuerdo almacenado sin procesar.

El sistema de procesamiento de la información que no funciona correctamente ha almacenado el recuerdo de forma aislada, al no ser integrado dentro de las redes de memoria más generales. No puede cambiar, ya que es incapaz de conectarse con algo más útil y adaptativo. Por eso el tiempo no cura todas las heridas, y todavía se puede seguir sintiendo ira, resentimiento, dolor, pena o toda otra serie de emociones por acontecimientos que tuvieron lugar años atrás. Están congelados en el tiempo y lo recuerdos no procesados pueden convertirse en la base de problemas emocionales, y a veces físicos. A pesar de que podemos no haber sufrido un trauma importante en la vida, hay investigaciones que han demostrado que otros tipos de experiencias vitales pueden causar los mismos tipos de problemas. Además, dado que las conexiones con los recuerdos ocurren de manera automática, por bajo del nivel consciente, es posible que no tengamos ni idea de lo que realmente nos está controlando”.

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico que mediante la estimulación bilateral en un protocolo especial relacionado con las experiencias que no han sido procesadas, activa nuestro sistema innato de procesamiento de la información, permitiendo que la información que ha quedado aislada, sin enlazarse con otros recuerdos, sea  procesada. Y de esta manera, curar esas heridas que el tiempo no ha logrado curar.

Por: Julia Achilli, licenciada en psicología y colegiada en Barcelona.

Publicado en Blog, EMDR.

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