¿Cuestionas tu verdad?

“Si algo se lo repite el suficiente tiempo, pasa a ser verdad”. Dice un dicho popular, y creo interesante reflexionar sobre ello, ya que nos lleva a dudar de los fundamentos por los que se suele sostener algo como verdadero.

Si indagamos sobre algunos dogmas, podemos comprobar lo común que esto es. No es extraño encontrar gente que cree tanto en la teoría de la evolución de Darwin como en el inicio de los tiempos tal cual lo plantea el génesis católico. Esto denota una falta de cuestionamiento absoluto (es obvia la contradicción entre ambas teorías). Una la aprendieron en catequesis y la otra en el colegio. Quizás sea muy evidente este ejemplo, pero encuentras este tipo de contradicciones con mucha facilidad.
Ambas fueron verdades que les transmitieron, pero además fueron verdades de total dominio popular, repetidas una y otra vez.

¿Y por qué tendemos a dar por sentado que es verdad lo que sabemos sin cuestionarnos o reflexionar al respecto?

Y lo que es peor:
¿Por qué tendemos a rechazar con gran ímpetu a todo cuestionamiento de aquel que interrogue algo que damos por hecho es verdad?
Podríamos sentir curiosidad, o sentir indiferencia al escuchar planteos que pongan en duda lo que pienso como verdadero.
Pero no es así, en el mejor de los casos, genera rechazo, en el peor agresividad.

No podemos pasar por alto que a la defensa de una verdad, debemos masacres, genocidios, guerras e infinidad de atrocidades.

 

Al parecer, poner en duda lo que sostengo como mi verdad sería vivido como una amenaza al ser mismo. Estamos tan identificados con la cultura, la ideología religiosa o política a la que adherimos, a la mismísima familia, que detrás de todo esto parece no haber nada.
Defendemos lo que se nos dijo que es verdad, porque eso es lo que somos, o mejor dicho: lo que creemos que somos.

La aversión a lo diferente es un desplazamiento de la aversión a encontrarnos con la inconsistencia de nuestras verdades.

El crecimiento en la infancia se apoyó en estas verdades, el crecimiento en la adultez consistirá en permitirnos dudar de lo establecido, cuestionarnos “las verdades” antes de decidir si las tomo o las dejo.

Quizás no te resulte atractivo comenzar emprender este camino, pero debes saber que también a “tus verdades”, debes el dolor psicológico, y las limitaciones que crees tener.
¿Te animas a cuestionarte?

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

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