El comportamiento pasivo-agresivo. ¿Cómo reconocer a personas con este comportamiento?

Puedes percibir su oposición frente a todo, lo que esto afecta sus vidas, pero si se lo expresas, son incapaces de reconocerse como responsables.

Muchas veces te encontrarás frente a personas que generan en ti una incómoda sensación, sentimos su hostilidad sin que sea directa, nos llevan a actuar según su voluntad, nos pesa su dependencia o luego de una conversación con ellas nos queda una sensación de malestar.

Tal vez te cuesta definir este comportamiento agresivo que presentan porque no deja de estar disfrazado la mayor parte del tiempo, pero suscita en ti una emocionalidad desagradable.

Si te pasa esto frente a alguien, quizás estés frente una persona con un comportamiento pasivo agresivo.

¿En qué consiste el comportamiento pasivo agresivo?

El comportamiento pasivo-agresivo es definido como la resistencia pasiva u obstruccionista a instrucciones autoritarias en situaciones interpersonales o laborales. Se puede manifestar como resentimiento, terquedad, o el fracaso intencionado en realizar las tareas requeridas.

Son personas con las que el simple hecho de entablar una conversación con ellas, puede convertirse en una “lucha” en donde no sabes por qué, ni en qué momento te viste atrapado.

Este comportamiento les genera un deterioro en las relaciones interpersonales, en el ámbito laboral o en áreas importantes de sus vidas.

El centro del conflicto se presenta frente a todo lo que representa la autoridad (padre, jefe, instituciones, cualquier orden establecido) es decir, cualquier situación, estado que se presente como límite.

Este funcionamiento se les convierte en un gran obstáculo a la hora de conseguir sus objetivos, pero depositarán la culpa en el afuera, exceptuándose, como hemos dicho, de cualquier responsabilidad.

¿Es fácil identificar que una persona tiene un comportamiento pasivo agresivo?

 Muchas veces puede que al principio no lo detectes. Pueden presentarse como agradables, obedientes y dulces y en el fondo sentir resentimiento, enfado y envidia. El déficit que suelen presentar en su sentimiento de autoestima puede llevarlos a protegerse constantemente y hacer grandes esfuerzos por ocultar sus miedos, fallos, dependencia y el simple hecho de ser humanos.

Por otro lado, desarrollan estrategias para mantener (al menos momentáneamente) una buena relación con los que le rodean pero sin ceder nunca el control. Ejemplo de esto puede ser cuando reciben una orden y recurren a cosas como posponer lo que les hayan pedido de hacer, hacerlo mal, retrasarlo, olvidar (siempre justificándose) y obstruyen los planes de los demás obteniendo así una mayor sensación de control.

Causas ¿De dónde viene este comportamiento?

Podrían existir causas biológicas y ambientales. Este comportamiento comienza a instalarse en la infancia y se ve favorecido por el estilo parental de estos sujetos y por las dinámicas familiares a las que estuvieron expuestos. Podría existir una correlación entre una educación y castigos muy severos o un padre autoritario con una madre permisiva en un contexto particular de crianza.

No deja de resultar significativo cómo estas personas se relacionan con el “límite”, lo cual nos remite inevitablemente a la relación con la función paterna (autoridad) y la función materna (nutricia y cuidadora). Pero no es el objetivo de este artículo profundizar en este vasto tema, aunque me resultó imprescindible referirme a él.

Por otro lado existen numerosas condiciones psicológicas que podrían generar este comportamiento, por ejemplo aparecer en el transcurso de algún otro trastorno de la personalidad.

Características de la persona pasiva agresiva

  • Culpar y juzgar a los demás
  • Ser desagradables o irritables
  • Ser olvidadizos e irrespetuosos con los demás
  • Realizar las tareas de manera insuficiente
  • Actuar de forma hostil o cínica
  • Actuar de manera obstinada
  • Culpar a los demás aunque sea su culpa
  • Quejarse de nos ser apreciado
  • Mostrar resentimiento y malhumor
  • Temer a la autoridad
  • Rechazar las sugerencias de otros
  • Ambigüedad
  • Olvidos y lapsus frecuentes
  • Tardanza crónica y olvido
  • No expresar hostilidad o enfado de forma abierta
  • Miedo a la competición
  • Miedo a la intimidad
  • Fomento del caos
  • Ineficiencia intencionada
  • Crear excusas y mentir
  • Obstruccionismo
  • Deja las cosas para más tarde (procrastinar)
  • Resentimiento
  • Se resiste a sugerencias de otros
  • Sarcasmo

El trastorno pasivo-agresivo de la personalidad

El comportamiento pasivo-agresivo puede presentarse desde una acción de manera puntal, como un comportamiento frecuente, hasta un patrón permanente y rígido de comportamiento.

En el extremo más inflexible de este comportamiento, encontramos lo que el DSM IV define como el Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad

Los criterios diagnósticos para dicho trastorno son:

Patrón permanente de actitudes de oposición y respuestas pasivas ante las demandas que exigen un rendimiento adecuado, que se inicia a principios de la edad adulta y se refleja en una gran variedad de contextos, y que se caracteriza por cuatro (o más) de los siguientes síntomas:

Resistencia pasiva a rendir en la rutina social y en las tareas laborales

Quejas de incomprensión y de ser despreciado por los demás

Hostilidad y facilidad para discutir

Crítica y desprecio irracionales por la autoridad

Muestras de envidia y resentimiento hacia los compañeros aparentemente más afortunados que él

Quejas abiertas o exageradas por su mala suerte

Alternancia de amenazas hostiles y arrepentimiento

¿Cómo actuar frente a ellos?

Para saber cómo actuar frente a ellos, es importante repasar cómo funcionan psicológicamente:

El pasivo agresivo no mostrará abiertamente su hostilidad, tendrá un comportamiento manipulador, te culpará y despertará en ti una emocionalidad desagradable de la que no se hará cargo.

Debes saber que no es consciente de su comportamiento, acuden a consulta psicoterapéutica sólo por síntomas secundarios al trastorno, como ansiedad, depresión o problemas relacionales.

Es importante que mires con distancia que es parte de su funcionamiento, que permanezcas calmado y que no pongas tus expectativas en convencerles de su error, no desean verlo. En vez de juzgarlo o mostrarte como víctima, descríbele objetivamente su comportamiento de manera clara y asertiva.

No les ataques, dales un espacio para ser escuchados libremente, se sentirán más seguros, pero debes estar atento a no entrar en su juego.

Por: Julia Achilli, licenciada en psicología y colegiada en Barcelona.

Publicado en Blog, Psicología Adultos, Psicoterapia.

2 Comentarios

    • Buenas tardes, Elvia.Teniendo en cuenta que se trata de tu esposo, lo primero es fomentar que haya mucha comunicación. Estas personas se sienten atacadas con facilidad y tienden a defenderse, por ello, es importante que la comunicación se de fuera de un contexto de enfado, ante una situación en la que te sientas agredida, por ejemplo, intenta explicarle lo que SIENTES cuando él hace o dice determinadas cosas, en vez de marcarle su error. Explícale con objetividad el comportamiento que te hace sentir mal, esto le ayudará a empezar a ser consciente de su comportamiento.Recuérdale también las cosas positivas que valoras de él cuando mantengas estas conversaciones, para que no lo vea como un ataque. Esta agresividad encubierta suele tener su origen en una insatisfacción interna o malestar emocional que no logra gestionar.
      Si necesitas darme más detalles del caso para ofrecerte otra valoración, puedes hacerlo enviando un correo a [email protected]. Y si quieres pedir cita para puedes hacerlo en este link:
      http://www.juliaachilli.com/cita-online/
      ¡Saludos!

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