Ansiedad, crisis de pánico y coronavirus

En la actualidad, debido a la actual crisis pandémica, están aumentando las consultas debido a cuadros de ansiedad y ataques de pánico. Si bien quienes lo están padeciendo podrían presentar una predisposición a sufrirlo, el contexto actual favorece la aparición de este padecimiento.

La ansiedad no es algo negativo, es necesaria y adaptativa en el ser humano. Pone en movimiento, ayuda a protegerte. Pero en ciertas circunstancias se vuelve desadaptativa.

Un ataque de pánico aparece repentinamente, la persona presenta  un elevado nivel de ansiedad y una excitación fisiológica sin causa aparente.

Por otro lado, se puede sufrir un estado crónico de alerta, sin padecer ataques de pánico, y también implica un nivel desadaptativo de ansiedad que afecta significativamente la salud y todas las áreas de la vida.

En este artículo se explicarán, conceptos generales para que sepas en qué consiste un ataque de pánico y algunas herramientas para autorregularte en medio de una crisis, pero es muy importante que cada caso sea valorado de manera particular para poder tratarlo. Es por ello, que si padeces crisis de ansiedad es importante que trabajes sobre ella, que no te limites a controlar las crisis. Un síntoma es un mensaje que nos dice que algo no va bien, debes descifrarlo.

En otros artículos te hablamos sobre ansiedad, si no los viste haz click aquí.

¿Por qué sientes que vas a morir o que no podrás respirar en una crisis de pánico?

Cuando la ansiedad aumenta, es normal la hiperventilación, esto representa que la respiración es más superficial, más rápida o que se toma más aire. Esto aumenta el nivel de oxígeno que tomamos y produce un desequilibrio entre el oxígeno y el dióxido carbono en sangre, lo que altera el PH de la sangre produciendo los síntomas del ataque de pánico.

¿Por qué se hiperventila?

Frente a una señal de alarma, el organismo  responde como lo hacía el del hombre primitivo. Antes, los peligros eran externos, se salía a cazar, había que luchar contra depredadores y lidiar con infinidad de peligros de los que había que defenderse para garantizarse la supervivencia.

En este caso, que tomáramos más oxígeno que el habitual, era necesario, ya que el cuerpo se preparaba para luchar o huir, esto se llevaba a cabo y no se producía ningún desequilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono en sangre.

Hoy, los peligros son internos, no se necesita luchar o huir en lo real para la defensa ante el  peligro, pero el organismo responde como en el caso anteriormente explicado, y el desequilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono, se produce.

¿Qué se siente cuando se produce un desequilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono en la sangre?

Lo que se siente durante una crisis de pánico: hormigueos, palpitaciones, temblores, entre otros síntomas típicos. Además, el cerebro, al detectar este desequilibrio, envía una señal para que respiremos menos, y esto produce la típica sensación de ahogo, frente a la cual intentamos tomar más aire y se acentúa el problema.

¿Cuál es la solución ante este desequilibrio?

La solución es recobrar dicho equilibrio a través de la respiración. Para ello, te dejamos algunos consejos para hacerlo. Es importante que sepas que no te quedarás sin aire, ni morirás de un ataque de pánico, solo debes saber recobrar ese equilibrio para que estas sensaciones remitan.

Debido a la crisis del coronavirus, tanto el aumento de la ansiedad, como los ataques de pánico pueden aparecer con mayor frecuencia. Esto es debido a que muchas personas interpretan esta situación como un peligro inminente que amenaza a su integridad física y a la de sus seres queridos. Frente a este temor, y al no encontrar herramientas de protección, el cerebro dispara estas reacciones. Es fundamental que encuentres estrategias de autocuidado para sentir esa protección que te llevará a evitar este tipo de reacciones extremas.

Te dejo algunas estrategias para autorregularte, en caso de que padezcas una crisis:

En este vídeo te explico cómo hacerlo.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback. Biofeedback

Psicoterapia, Neurofeedback y EMDR

En este espacio, deseamos hacer referencia a un tipo de tratamiento psicoterapéutico que incluye varios abordajes, psicoterapia, Neurofeedback y EMDR. 

Pero antes quisiera desmitificar ideas, que pueden llevar a una resistencia, innecesaria, a recibir esta información.

Es común escuchar frases como: “a mí la psicología no me sirve”, “no estoy tan loco como para ir al psicólogo”, “en vez de ir al psicólogo me desahogo con mis amigos” o “yo soy mi propio psicólogo”, entre otras.

Considero que desmitificar estas cuestiones, abre la posibilidad a que muchos, que se quedan sin la posibilidad de crecer, se vacíen de estos mitos, y consideren la posibilidad de recibir esta hermosa herramienta, que es el tratamiento psicológico.

Un psicológico está especializado en el funcionamiento psicológico de las personas y en las consecuencias y limitaciones que implica, en la persona, un funcionamiento psicológico desadaptativo.

El cerebro tiende, al igual que el resto del organismo, a la salud, al bienestar. Es decir, que si algo no va bien, es porque hay algo que escapa a tu conocimiento que podría estar haciendo que ese bienestar se viera truncado.

No estás loco por ir al psicólogo y ni tú, ni tus amigos no especializados en la materia, tenéis las herramientas para detectarlo, y para darle una solución. Sino ya lo hubieses hecho ¿verdad?.

El Neurofeedback y el EMDR, son abordajes en auge que favorecen y aceleran la recuperación de los pacientes.  Vamos a obtener resultados eficaces y a largo plazo, en un contexto psicoterapéutico donde, nos valemos de herramientas de la psicología tradicional y de las de tercera generación, teniendo siempre en cuenta la particularidad de cada paciente.

Encuentra más información sobre Neurofeedback aquí y más información sobre EMDR aquí.

Durante muchos años trabajé en mi consulta siguiendo guiones, hasta que descubrí que el guión aparece cuando comprendes la particularidad de quien tienes enfrente. Valerme de diferentes estrategias, y abordajes avalados científicamente me dan la materia prima para un trabajo Paciente-Psicólogo único en cada caso.

Con EMDR trabajamos en la raíz del síntoma, la experiencia que generó la dificultad que padeces hoy, reprocesando dicha información. Con Neurofeedback ayudamos a tu cerebro enseñándole cuál es la frecuencia, a nivel de ondas cerebrales, más adecuada para un funcionamiento óptimo, sin síntomas. Y en la relación terapéutica se construye lo necesario para ofrecer solución a tu situación actual. 

Si crees que podemos ayudarte, haz click aquí.

Por: Julia Achilli. Psicología. EMDR. Neurofeedback 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback. 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback nos ofrecería una oportunidad de obtener resultados satisfactorios en periodos de tiempos más cortos que con otros abordajes y con una efectividad a largo plazo.

Tanto el EMDR como el Neurofeedback son abordajes psicoterapéuticos que se implementan por separado, y de los que existe evidencia científica de su efectividad. Sin embargo, la combinación de ambos abordajes podría garantizar una mayor efectividad del tratamiento.

 

ANSIEDAD

Como bien hemos comentado en otras ocasiones, la ansiedad en sí misma tiene una función adaptativa en el organismo. No es algo “malo”, ha sido fundamental para nuestra supervivencia y consiste en una serie de sensaciones y tendencias de acción que nos dan información sobre hechos inquietantes que ocurren o están por ocurrir, y que nos llevan a hacer algo al respecto.

El problema radica en los niveles de ansiedad, en su cronicidad y en si es real o imaginaria la amenaza frente a la que nuestro organismo está reaccionando.

Cuando existe un desajuste entre la intensidad de lo que siento y los hechos de la realidad que me lo generan, es importante revertir esta situación que está sufriendo nuestro organismo.

ATAQUE DE PÁNICO

En el extremo opuesto de la ansiedad saludable, encontramos los ataques de pánico. Sus síntomas son:

  1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblores o sacudidas.
  4. Sensación de ahogo o falta de aliento.
  5. Sensación de atragantarse.
  6. Opresión o malestar torácico.
  7. Náuseas o molestias abdominales.
  8. Inestabilidad, mareo o desmayo.
  9. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
  10. Miedo a perder el control o volverse loco.
  11. Miedo a morir.
  12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  13. Escalofríos o sofocaciones.

Frente a todos estos síntomas, lo más habitual, es que quien lo padece interprete que está sufriendo un ataque cardíaco o que va a morir.

TRATAMIENTO CON EMDR Y NEUROFEEDBACK

Hemos detallado en otras publicaciones en qué consiste cada uno de estos abordajes (para más información, click aquí: EMDR, NEUROFEEDBACK). Por ello, nos limitaremos, en esta ocasión, a referirnos a su aplicación en los trastornos de la ansiedad, y sobretodo el trastorno de ansiedad generalizada.

Es necesario que en el tratamiento de este tipo de trastornos, se apliquen técnicas especificas que garanticen la estabilidad del paciente, lo antes posible.

En el caso del abordaje con EMDR, existe un protocolo especial que consiste en trabajar con estimulación bilateral para desensibilizar y reprocesar  crisis de ansiedad que se habrían sufrido, y que estarían generando el temor a tener más crisis (lo cual cronifica la ansiedad). Esto daría como resultado una disminución de la sintomatología, hasta la remisión completa de la misma.

Se trabaja con las causas que podrían haber generado la ansiedad, con las crisis de ansiedad vividas y con un entrenamiento para que  la persona pueda afrontar nuevas situaciones en un futuro que podrían ser un disparador de dicha ansiedad.

En el caso del Neurofeedback, trabajamos estimulando una frecuencia de ondas cerebrales que se traduciría en un estado de menor ansiedad y menor estado de alerta.

El primer paso consistiría en un electroencefalograma que nos daría información respecto al funcionamiento eléctrico del cerebro del paciente. En los casos de ansiedad, observaríamos en general un predominio de ondas cerebrales en una frecuencia muy alta que sería la que deberíamos inhibir.

Una vez obtenida esta información se programaría el tratamiento (de 10 a 30 sesiones, por lo general) en donde entrenaríamos el cerebro para optimizar su funcionamiento, lo cual se traduce en una disminución de dicha ansiedad.

Si padeces una ansiedad limitante, consulta con nosotros aquí.

 

Por: Julia Achilli Psicología. EMDR. NEUROFEEDBACK

 

 

Por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones.

Si te interesa saber por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones, es porque probablemente te cuestan los inicios. ¿Es así? Si tu respuesta es positiva, no dejes esta lectura, puede ayudarte a revertir esta reacción.

Posponer cosas que debes hacer suele ser algo común en las personas, pero cuando esto es una práctica habitual, puede estar funcionando como un auto boicot a la hora de conseguir lo que quieres.

Comenzar a hacer cosas, por insignificantes que nos resulten, implica salir de nuestra zona de confort. Si siempre hago las mismas cosas, voy obteniendo los mismos resultados y esto me da una falsa sensación de control. Es decir, puedo anticiparme a lo que va a ocurrir y no encontrarme con sorpresas.

Lo nuevo, lo desconocido genera cierto malestar, ya que no puedo prever frente a qué me encontraré y esto puede paralizar a muchas personas y llevarles a evitar, sin darse cuenta, cualquier situación que no sea conocida.

Una forma habitual de evitar estas situaciones es la de posponer tareas o situaciones que debo llevar a cabo.

El hecho de que en ti sea una práctica habitual, da cuenta de un posible temor a lo desconocido que puede estar llevándote a no avanzar en lo que deseas, ya que para progresar, crecer y cambiar es inevitable enfrentarse a estas situaciones.

Quizás puedas pensar que no llamar a la compañía para un cambio de tarifa o dejar aquella conversación con tu jefe para más adelante, no tiene mucha importancia ni tendrá grandes repercusiones, pero piensa en todas aquellas cosas que se complicaron o nunca llevaste acabo por posponerlas. ¿Perdiste alguna oportunidad?

Lo más peligroso que tiene el posponer, es que mucho de lo que pospones nunca lo llevas a cabo. Incluso en el proceso puede aparecer una excusa perfecta para justificar que ya no puedes hacerlo y que no es tu responsabilidad.

¿Cómo dejar de posponer?

Es imprescindible que puedas reconocerlo primero. Se suele encontrar una infinidad de excusas que justifiquen nuestra conducta y si seguimos en esta línea será difícil revertir esta acción.

En cuanto te encuentres diciendo cosas como: “ya lo haré”, “mañana lo hago”, “es que ahora estoy muy cansada”. Pregúntate si existe alguna posibilidad de hacerlo ahora mismo y hazlo.
Parecen recomendaciones obvias, pero cuando funcionas en “piloto automático”, no eres muy consciente de tus reacciones, por ello hacerlas conscientes en el momento puede ser de gran ayuda.

¿Necesitas ayuda para dejar de posponer cosas importantes en tu vida?

Si te cuesta dejar de hacerlo por tus propios medios, quizás existen motivaciones internas fuertes que te estén frenando al cambio. Puedes consultar cualquier duda sobre tu caso en nuestro blog.

No pierdas la oportunidad de que tu vida sea un lugar mejor.

Contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR.

La vía más rápida para solucionar tus problemas. 

Históricamente se ha fomentado el dar y prestar solución a los problemas de los demás como una solución ideal para que todos vivamos en paz. Es decir, el mensaje implícito es que la vía más rápida para solucionar tus problemas es recibir ayuda. Sin embargo, la realidad cotidiana, los relatos en consulta y mi humilde observación personal ha hecho que contraste una y otra vez este bondadoso pensamiento con una realidad muy distinta.

Siempre que se le solucionó el problema a alguien, al tiempo éste se le volvió a generar.

¿Cuántos padres pagan las deudas de sus hijos y las vuelven a pagar tiempo después?

Soy psicóloga y muchas veces he experimentado esta situación: personas que demandan que les solucione el problema que les lleva a sesión, pacientes con los que el primer trabajo a realizar (cuando en el mejor de los casos, están dispuestos) es que comprendan que solo puedo ofrecer algo de luz para que descubran sus propias herramientas y pongan manos a la obra.

La vía más rápida para solucionar tus problemas es dejar de esperar que te los solucionen de afuera. Con esto, no quiero decir que no se debe ser compasivo y generoso con los demás, ni niego las limitaciones que puedan aparecer en el exterior. Lo que intento transmitir es que la ayuda del otro es secundaria a lo que tú puedas hacer por ti mismo a la hora de solucionar tus problemas, y que en muchos existe una tendencia a esperar que estos sean solucionados desde fuera, actitud poco favorable a cualquier resolución.

Por supuesto que la libertad de uno acaba donde comienza la del otro, y comparto el concepto de justicia, empatía y bondad. Pero jamás conocí a nadie que haya podido salvar la vida de nadie sin antes salvar la propia.

Quizás centrarnos en nuestro interior, trabajar lo que nos impide resolver lo que nos pasa a nosotros sea el grano de arena que necesita esta sociedad para conseguir aquella paz por la que tantos predican. 

 ¿Por qué algunas personas tienden más que otras a esperar que otros les solucionen los problemas?

Hay personas que tienden a esperar que les resuelvan sus problemas, más que otras. Si bien es esperable que esto ocurra, teniendo en cuenta que desde nuestro nacimiento tuvimos que contar con “un otro” que resolviera lo que nos ocurría, con la llegada de tu adultez, lo esperable es que hayas internalizado estos recursos y puedas utilizarlos para resolver lo que te acontezca. Pero esto no es tan simple, influyen muchas variables en que una persona haga más o menos uso de dichos recursos para resolver sus problemas, pero solo me referiré a una que considero de especial importancia, y es el “locus de control interno” que cada persona posee.

¿Qué es locus de control interno y cómo influye en tu manera de resolver problemas?

Esto es un rasgo de personalidad que se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida. Es la manera en que percibes si el origen de tu propio comportamiento y sucesos que te ocurren son de origen internos o externos a ti. Las personas con un bajo locus de control interno, tienden a percibir que lo que les ocurre está fuera de su control, y por ende tenderán a esperar que las soluciones a lo que les acontece venga dada del exterior. Por ello, podemos inferir la correlación que existe entre un alto locus de control interno, la sensación de que está en tus manos resolver lo que te ocurre, y el consecuente éxito en la consecución de objetivos personales.

 Ejercicio para valorar tu forma de resolver problemas 

Coge papel y lápiz y responde a estas preguntas:

¿Cuál es tu problema actual?

¿Desde cuándo lo tienes?

¿Has tenido este u otros problemas similares antes?

¿Cómo los solucionaste? ¿Te sirvió esa solución para que no vuelva a ocurrir?

¿Te sirven las soluciones que has intentado hasta el momento? Si la respuesta es no: ¿por qué te servirían ahora?

¿Qué otras soluciones podrían haber para ti?

¿De todas las soluciones en las que acabas de pensar, cuántas incluyen que otro haga algo por ti?

Si alguna de tus respuestas incluyen la ayuda de otros, te pido que reflexiones:

¿Dejarás que tu vida dependa de la voluntad de un otro, la sociedad, La paz en el mundo o la justicia política?

¿Verdaderamente, crees que tu vida no está en tus manos?

 Reflexión respecto a tus respuestas

Si repasas tus anteriores respuestas, podrás observar la tendencia que tienes a la hora de resolver tus problemas. Si tiendes o no a esperar que los demás tengan un papel activo en ello, o si sueles percibir que está en ti y bajo tu control las acciones para llevar a cabo dichas resoluciones. Y tal vez, puedas valorar tu “locus de control” y reflexionar sobre ello.

Si en el fondo sabes que tu vida está en tus manos pero no sabes bien por dónde empezar a solucionar tus problemas, podemos ofrecerte algo de aquella claridad de la que hablé, para que tomes las riendas de tu vida.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

Háblame de tu infancia y te diré quién eres.

Cómo facilitarnos el cambio.

El sitio más habitual donde se suele repasar la infancia es en consultas psicológicas donde se hacen algunos tipos de psicoterapia, lugar donde se suele recurrir cuando necesitamos un cambio.

Deseo resaltar la importancia de la infancia en nuestra forma de funcionar hoy, y de cómo puede ser de gran ayuda para cambiar nuestras vidas, comprender de dónde nos vienen los argumentos para no hacerlo.

Aunque muchas veces esto es criticado por el énfasis que se hace en importancia del focalizarse en aquí y ahora, aunque muchos registran haber sufrido de pequeños y no querer volver a repasar aquel dolor, y aunque muchos otros afirman haber tenido una niñez de ensueño, volver a reflexionar sobre ella puede ser de gran ayuda para esto, CAMBIAR, ser o tener lo que queramos ser o tener HOY. 

Porque todo lo que aprendimos posibilita y limita. Y los límites que aprendimos pueden dificultar nuestra capacidad de cambio.

Por qué influye la infancia en cómo nos relacionamos con los demás.

Aprendemos a relacionarnos con el mundo en nuestro «primer mundo»: la familia. Tenderemos en la adultez a vivir la vida según el lugar que ocupamos en ella, lo que se nos dijo, lo que percibimos, cómo nos relacionamos con sus integrantes, si eran o no confiables.

Por ejemplo, si nuestra familia nos transmitió seguridad, tenderemos a percibir el mundo como un lugar seguro. Si nuestra familia tenía un funcionamiento caótico, a percibirlo como caótico. 

Pero esto no es todo, allí se nos asigna un rol, un lugar, una misión de manera implícita, esto ocurre sin que sean conscientes de ello ni la familia ni quién recibe el rol. De mi familia llevaré mandatos internos que me obligaré a cumplir hoy en nuevos escenarios (con amigos, en trabajos, en mi nueva familia), el mismo lugar que ocupé en mi familia de origen. Y es preciso saber de ellos para facilitarnos el generar cambios en nuestras vidas. 

Cómo se observa la influencia de la infancia en nuestras vidas.

Leí una vez en un libro un ejemplo muy simple y gráfico: Una mujer que sufría por la imposibilidad de tener una pareja en donde se sintiera valorada, era siempre la amante. Estos hombres estaban casados. Cada vez que iba consulta refería una y otra vez que ella lo que quería era un «marido». Es curioso cómo se refería a ello, porque es lo que conseguía, un marido, no un hombre, sino una persona que ya tenía una mujer. Parece un acto inocente, el de la mujer, el referirse a su deseo con estas palabras, pero no lo es. Indagando sobre su infancia llegó a la conclusión de que su lugar en casa había sido confuso, su madre no quería a su padre y recuerda cómo siempre intentaba contentar a su triste padre. Estaba extremadamente unida a él y al crecer, le cocinaba y cuidaba todo lo que su madre no hacía. Se le dio en su hogar un lugar donde cumplía el rol de madre de familia y que al no corresponderle la ponía en segundo lugar, era una tercera en una relación. 

Sin ser consciente de ello, repitió esta escena toda su vida, ocupando un lugar secundario en las vidas de los hombres casados con los que tenía una relación amorosa.

Y lo repetía explícitamente (también sin saber lo que pedía) : quiero un marido.

Lo mismo se observa en quien se pasa la vida agotada intentando ayudar a todo el mundo, e indagamos en el pasado y era la función que cumplió siempre en su familia. 

Es válido pensar, entonces, que si comprendes que no estaba en tus manos, ni era tu responsabilidad salvar a tu madre, por ejemplo, te permitas dudar de la certeza de que debes salvar a cualquier persona de tu entorno en la actualidad. 

Ejercicio para descubrir cómo influye en ti tu infancia.

Reflexiona sobre estas preguntas y contesta: 

  1. ¿Cuál es el problema que tienes en la actualidad?
  2. ¿Cómo te sientes frente a esto?

Evoca este problema y quédate un instante observando qué sientes al pensar en ello.

  1. ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así? 
  2. ¿Sueles sentirte así en otros contextos?
  3. ¿Es la primera vez que tienes este problema? Si tu respuesta es no: ¿crees que es casualidad?

Tal vez, al responder a estas preguntas hayas podido observar y reflexionar respecto a algunas cosas que se te repiten y que quizás traigas de tu pasado.

Si no es así pero te interesa saberlo porque crees que necesitas un cambio en tu vida, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Psicóloga EMDR.

Cómo evitar el estrés laboral

Cómo evitar el estrés laboral se ha convertido en una de las cuestiones más consultadas en los últimos tiempos. El estrés laboral es la tensión que se genera cuando una persona considera que una situación o exigencia laboral, está por encima de sus recursos para afrontarla.

Es poco habitual encontrar entornos laborales donde nadie padezca de esta afección, y es fundamental tanto aprender a gestionarlo una vez instalado, como saber prevenirlo, por el deterioro que este puede causar en la calidad de vida de quienes lo sufren. Diferentes características influyen en la aparición del mismo, pero independientemente de las causas que lo generaron, puedes implementar diferentes estrategias frente a él.

¿Por qué cada vez más personas padecen estrés laboral?

Son muchas las variables que influyen en este fenómeno pero profundizaremos en algunas de ellas por resultar especialmente significativas:

Condiciones externas que lo propicien:

Muchas veces la persona está expuesta a diversos estresores en el ámbito laboral durante cortos periodos de tiempo, o a un estresor durante largos periodos de tiempo.

Por ejemplo, que se te exijan más tareas o una mayor productividad de la acordada previamente. Que las tareas asignadas requieran para ser realizadas una mayor cantidad de horas de trabajo que las que tienes destinadas para acabar dicho encargo. O que de manera directa o indirecta exista la amenaza por parte de superiores de perder tu puesto de trabajo si no cumples con los objetivos fijados.

Características de personalidad:

Cómo gestionar lo que sentimos frente a lo que ocurre en el mundo exterior difiere en cada persona. Es por ello que ante una misma situación las personas reaccionan de maneras diferentes. Según la historia de cada uno y el significado particular que le da a lo que está experimentando, se sentirá más o menos desbordado, o encontrará más o menos vías para solucionarlo.

Problemas familiares: Estar atravesando dificultades familiares puede predisponernos a padecer estrés laboral.

Problemas económicos: Los problemas económicos, además de la preocupación y malestar que pueden generar, favorece la creencia de que pase lo que pase, te encuentras atrapado en esta situación laboral ya que necesitas conservarlo.

El creciente avance de los medios de comunicación:

La comunicación inmediata que empezó con los e-mails dentro de las empresas y acabó con grupos de whatsapps de trabajadores, dificulta establecer límites entre la vida laboral y la vida privada. Mientras estás intentando mantener una conversación con tu pareja, llega a tu móvil un bombardeo de preguntas de tu jefe por algún problema que acaba de surgir fuera de tu horario laboral. Esto hace que no puedas desconectar en ningún momento de lo laboral y que este tipo de problemas te persigan donde vayas.

Creciente competencia empresarial:

La gran competencia frente a la que se enfrentan hoy en día las organizaciones ha llevado, en muchos casos, a la precarización de las condiciones laborales. Mayor exigencia a los trabajadores, recortes de personal y material y una sobre exigencia a los trabajadores para garantizarse la supervivencia de la empresa, olvidando, muchas veces, el factor humano.

Factores organizacionales:

El organigrama de la institución, las jerarquías, el tipo de comunicación predominante o de líderes con los que cuenten va a predisponer en mayor o menor medida a que los trabajadores puedan afrontar las demandas de la empresa.

No es lo mismo que dos superiores no estén de acuerdo y den mensajes contradictorios o que haya coherencia, que las tareas se me asignen verbalmente en un pasillo que por escrito, o que el estilo para dirigir de mi jefe sea más o menos motivador.

Síntomas de la persona que padece estrés laboral

. Ansiedad y tensión

. Depresión

. Insomnio

. Resistencia a asistir al puesto de trabajo

. Sentimientos de incapacidad

. Apatía

. Inestabilidad emocional

. Desmotivación

. Gran sensación de insatisfacción en el puesto de trabajo

. Dolores de cabeza

. Contracturas

. Hipertensión

. Problemas digestivos

Consecuencias del estrés laboral para la empresa

Que los trabajadores padezcan estrés laboral, no solo afecta al trabajador sino a la empresa misma. Cuando esto ocurre se observa:

. Mayor rotación de personal

. Bajo rendimiento

. Menor producción

. Ausentismo

. Aumento de accidentes laborales

 

Cómo evitar el estrés laboral

 

. Que la comunicación dentro del lugar de trabajo sea formal y dentro de los horarios laborables previamente acordados.

. Frente a cualquier dificultad en relación a la tarea que realizas o al equipo, solicitar formalmente una reunión donde puedan proponerse soluciones a dichos problemas. No expresarlo o hablarlo con miembros de la empresa que no pueden dar solución al problema, esto puede agravar la situación.

. Separar tu vida personal de tu vida laboral. Es importante que fuera de tu horario laboral, desconectes del trabajo. Intenta no revisar mensajes o whatsapp fuera de tu jornada.

. Llevar una buena organización. Ordenar las tareas por orden de prioridad y no hacer simultáneamente varias de ellas. Centrarse en una actividad a la vez. Lleva una agenda de las mismas.

. Si tu puesto implica estar en una misma posición durante mucho tiempo, tomar un instante para cambiar la posición y hacer rápidos y suaves estiramientos de las zonas que notes en tensión para evitar contracturas que luego te generarán mayor malestar, y que por un instantes vuelvas a centrarte en tu cuerpo.

. Fuera de tu vida laborar, la práctica de deporte o la incorporación de ejercicios de relajación promueven la desconexión de los problemas laborales y la disminución del estrés.

. Recuerda que tu vida laboral forma solo una parte de tu existencia, pon energía y atención a cuidar de las otras áreas de ella también.

 

Si sientes que no puedes gestionar tu estrés laboral aún aplicando estás técnicas, no dudes en contactar con nosotros. Podemos orientarte y proporcionarte las herramientas que necesitas para hacerlo. En caso de haber sufrido estrés laboral de manera crónica durante mucho tiempo, el EMDR es un abordaje eficaz para tratar las consecuencias que este haya podido dejar en tu vida.

 

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapeuta EMDR

Cómo afecta la fobia social. EMDR para su tratamiento

Fobia social

EMDR: Una alternativa eficaz para su tratamiento

Dentro de los trastornos de ansiedad, existen distintos tipos de fobias. En numerosas ocasiones la gente consulta sobre un tipo específico de esta categoría de trastornos, por no quedarles claro si se trata de una manera de ser, simple timidez o algo más grave. En este artículo se especifica cómo afecta la fobia social a una persona y se presenta una alternativa eficaz para su tratamiento en pocas sesiones.

Cuando padeces una fobia social tienes un miedo excesivo a enfrentarte a situaciones sociales fuera de un ambiente familiar o llevar a cabo una actuación en público. Te aterroriza la sola idea de verte expuesto frente a los demás o sentir que se te está evaluando. Este temor te lleva a evitar constantemente este tipo de situaciones por la angustia y ansiedad que te generan.

Cómo sabes si es o no una fobia social

Una fobia social afecta significativamente diferentes áreas de tu vida. Probablemente hayas perdido oportunidades laborales, se hayan visto afectadas tus relaciones con otras personas y padezcas ansiedad la mayor parte del tiempo. Por ello, si padeces esta afección eres consciente, la mayor parte del tiempo, de ella y reconoces que la intensidad de lo que te ocurre no se corresponde con lo que está sucediendo.

Por ejemplo, si debes exponer frente a otras personas un trabajo que hayas hecho, aunque lo tengas perfectamente preparado, deseas profundamente no tener que hacerlo, sientes angustia, temblores, dificultad para respirar, palpitaciones, intensas ganas de llorar o de salir corriendo de esa situación. Todo esto sabiendo, a nivel racional, que nada peligroso podría ocurrir aunque no fuera bien la exposición.

Origen de la fobia social

Dependiendo del tipo de escuela de la psicología se hace más o menos hincapié en un factor u otro. Si bien es un mecanismo arcaico utilizado por el hombre primitivo para evitar situaciones potencialmente peligrosas para garantizar la supervivencia, en la actualidad, el mecanismo se convierte en un problema mayor al del peligro que se intenta evitar.

Por otro lado, muchos psicólogos han encontrado en el estilo parental de quienes lo padecen el predominio de la crítica, hostilidad y sobreprotección emocional, entre otros.

Principales síntomas de la fobia social:

Frente a la situación social que genera malestar se reacciona con:

. Sudoración

. Ansiedad intensa frente al grupo de personas

. Temor a mostrar signos de ansiedad

. Sensación de ser observado o enjuiciado por todos

. Creencia constante de no saber comportarse adecuadamente

. Palpitaciones

. Constantes pensamientos negativos

. Necesidad de huir de la situación

. Miedo a quedar bloqueado

Esto lleva a la persona a:

. Una constante evitación de las situaciones sociales

. Negativa a conocer gente nueva.

. Dependencia

. Aislamiento

Tratamiento para la fobia social con EMDR

La fobia social, comúnmente, es tratada con psicoterapia y en algunos casos con medicación. En general, una de las principales recomendaciones que se suele dar es no evitar las situaciones que generan el malestar, ya que no solo limitan la vida de la persona, sino que hace que el miedo sea cada vez mayor.

Uno de los tratamientos que actualmente muestra una gran efectividad en pocas sesiones, es el EMDR. Durante la sesión de EMDR, la persona se expone a la situación que le genera el malestar imaginándola, al pensar en ello comienza a presentar síntomas similares a los que tendría si estuviese realmente en la situación que le angustia, como nerviosismo, palpitaciones o sudoración.

Cuando se activan estas sensaciones, se aplica estimulación bilateral, después de varias estimulaciones, los síntomas de ansiedad comienzan a disminuir, como también la percepción que se tiene respecto a dicha situación.

Después de varias sesiones se observa una recuperación significativa. En tan solo una sesión la persona puede corroborar los cambios que se generan.

Si crees que padeces una fobia social y necesitas ayuda, o si tienes alguna duda al respecto, contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona.

Claves para vivir sin miedo al rechazo

Cuando toda una forma de relacionarte, actuar, pensar y vivir se basan en evitar el rechazo de los demás, te estás perdiendo de tu vida. Aprender a vivir sin miedo al rechazo puede cambiar radicalmente tu manera de vivir.

Detrás del temor al rechazo se esconden fantasías como «no seré nadie si el otro no me acepta», «necesito de la aceptación de los demás para sentirme bien», entre otras. Cuando esta necesidad es muy intensa, probablemente tu estado anímico vaya oscilando continuamente, y la percepción que tienes de tu valía también. Esto ocurre porque te defines a partir de la valoración que un «otro» hace de ti.

Es decir, si un día recibes cumplidos, reconocimiento y valoración, probablemente este día te sientas más estable emocionalmente, tengas una percepción personal más positiva y sientas una mayor seguridad. Si al día siguiente sientes rechazo de alguien, tu percepción sobre tu valía cambiará, sentirás angustia e inseguridad.

La opinión positiva del otro se torna fundamental para sentir algo más de seguridad y evitar la angustia, por ello, comienzas a hacer esfuerzos frenéticos por agradar o cumplir con las expectativas que tienen de ti las personas a las que consideras significativas. Incluso, en muchos casos, hasta la opinión de los desconocidos sobre ti cobran una gran importancia.

Las consecuencias del miedo al rechazo

  1. No sabes bien quién eres: En este proceso acabas viviendo una vida que no te pertenece, vives en función de los deseos de los demás, o mejor dicho, de lo que interpretas que los demás desean o esperan de ti.
  2. Gran agotamiento: Inviertes mucha energía en llegar a complacer a los demás y en hacer todo lo que consideres necesario para evitar el rechazo sin tener en cuenta cuál es tu límite. Y al parecer nunca es suficiente.
  3. Dificultad para decir que no: Decir que no implica no complacer la demanda del otro, algo que no te permites, por lo que es probable que acabes haciendo cosas que preferirías no hacer gran parte de tu tiempo.
  4. Sensación de atrapamiento: Si le das poder a la opinión del otro te conviertes en su prisionero.

Tu peor miedo se hará realidad: no siempre agradarás a todos.

Si este esfuerzo sirviera para el objetivo que te has propuesto, te sentirías muy bien y gozarías de una gran autoestima. Pero no es así. ¿Verdad? Está perdiéndote de tu vida en vano. No siempre llegarás a todos sitios, no siempre podrás complacer a todos, y antes o después volverás a sentirte rechazado. Todo lo hecho para garantizarte tu valía en ese momento se habrá desmoronado junto a tu autoestima.

¿Cómo perder el miedo al rechazo?

Empezar a conocerte es fundamental, en este proceso de «agradar» puede que te hayas perdido y hasta desconozcas quién eres, qué quieres y hacia dónde vas. Presta atención a lo que tus emociones te dicen, con qué o con quienes te sientes a gusto, qué de lo que haces sientes que tiene que ver contigo. Pregúntate cuáles son o cuáles fueron alguna vez tus sueños. Síguelos.

El autoconocimiento te hará descubrir qué es lo que quieres para ti. Deberás des-focalizarte de los demás, empezar a buscar tu camino y dirigirte hacia tus objetivos. Esto te fortalecerá. Encontrarás satisfacción en esto. Deberás soportar la desaprobación de algunos, hasta que descubras que nada terrible ocurre si esto te pasa.

Será necesario que aprendas a decir que no, y quienes te rodean a respetarlo, ya que seguir tu deseo y el de los demás es incompatible. Este respeto también será un reforzador positivo para ti.

Quizás no intentar agradar sea la forma en la que te sientas más aceptado. Es necesario que seas tú quien se acepte.

Si crees que necesitas ayuda para superar el miedo al rechazo, para llegar a un auto descubrimiento, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona.