La dificultad para estar en pareja


¿Es casual que cada vez sea mayor el número de personas que se encuentra en la dificultad de estar en pareja?
Están quienes buscan indiscriminadamente formarla, y no cesan de fracasar, quienes permanecen en ella insatisfechos, quienes eligieron que lo mejor era no encontrarla, como los que van logrando mantener en armonía este complejo vínculo.

¿Qué está ocurriendo que estar en pareja es cada vez más complicado?

Creo que no hay nada nuevo en esto. El prototipo de pareja socialmente ideal es un modelo que generó, en el mejor de los casos, mucha insatisfacción. La gran diferencia con la actualidad podría haber radicado en la resignación, la mayor adherencia a los mandatos culturales, o a la dependencia que se podía generar a partir de intereses que excedían el amor. Lo cual motivaba a hacer permanecer la imagen de pareja feliz “de cara a la galería”. Pero que hoy no estamos tan dispuestos a hacer.

Pero hoy son más notables los desencuentros.

Personalmente considero que las soluciones intentadas para revertir esta insatisfacción tuvieron un efecto iatrogénico. Por intentar remediarlo, la situación lejos de mejorar, empeoró.

Está claro que el modelo anterior fracasó, pero el actual no parece prestar solución. Con el surgimiento del individualismo, la lucha de géneros, movimiento reivindicativos, observo cada vez más miedo, odio y temor al compromiso.

Quizás la redefinición de la pareja sería una opción. Comprender que no es quien camine a mi lado quien va a satisfacer todas mis necesidades ni quien robará mi libertad. Que el deseo al principio fluye sin esfuerzos y que luego debo aprender a mantenerlo encendido. Quizás mirarla desde un lugar de construcción y no de lucha. Priorizar la escucha, la de la otra persona y la propia. Quizás, sólo quizás, encontraríamos así una posible solución.

Si quieres consultar acerca de tu relación de pareja o de “no pareja”, haz click aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback

Por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones.

Si te interesa saber por qué posponer cosas puede ser la causa de tus frustraciones, es porque probablemente te cuestan los inicios. ¿Es así? Si tu respuesta es positiva, no dejes esta lectura, puede ayudarte a revertir esta reacción.

Posponer cosas que debes hacer suele ser algo común en las personas, pero cuando esto es una práctica habitual, puede estar funcionando como un auto boicot a la hora de conseguir lo que quieres.

Comenzar a hacer cosas, por insignificantes que nos resulten, implica salir de nuestra zona de confort. Si siempre hago las mismas cosas, voy obteniendo los mismos resultados y esto me da una falsa sensación de control. Es decir, puedo anticiparme a lo que va a ocurrir y no encontrarme con sorpresas.

Lo nuevo, lo desconocido genera cierto malestar, ya que no puedo prever frente a qué me encontraré y esto puede paralizar a muchas personas y llevarles a evitar, sin darse cuenta, cualquier situación que no sea conocida.

Una forma habitual de evitar estas situaciones es la de posponer tareas o situaciones que debo llevar a cabo.

El hecho de que en ti sea una práctica habitual, da cuenta de un posible temor a lo desconocido que puede estar llevándote a no avanzar en lo que deseas, ya que para progresar, crecer y cambiar es inevitable enfrentarse a estas situaciones.

Quizás puedas pensar que no llamar a la compañía para un cambio de tarifa o dejar aquella conversación con tu jefe para más adelante, no tiene mucha importancia ni tendrá grandes repercusiones, pero piensa en todas aquellas cosas que se complicaron o nunca llevaste acabo por posponerlas. ¿Perdiste alguna oportunidad?

Lo más peligroso que tiene el posponer, es que mucho de lo que pospones nunca lo llevas a cabo. Incluso en el proceso puede aparecer una excusa perfecta para justificar que ya no puedes hacerlo y que no es tu responsabilidad.

¿Cómo dejar de posponer?

Es imprescindible que puedas reconocerlo primero. Se suele encontrar una infinidad de excusas que justifiquen nuestra conducta y si seguimos en esta línea será difícil revertir esta acción.

En cuanto te encuentres diciendo cosas como: “ya lo haré”, “mañana lo hago”, “es que ahora estoy muy cansada”. Pregúntate si existe alguna posibilidad de hacerlo ahora mismo y hazlo.
Parecen recomendaciones obvias, pero cuando funcionas en “piloto automático”, no eres muy consciente de tus reacciones, por ello hacerlas conscientes en el momento puede ser de gran ayuda.

¿Necesitas ayuda para dejar de posponer cosas importantes en tu vida?

Si te cuesta dejar de hacerlo por tus propios medios, quizás existen motivaciones internas fuertes que te estén frenando al cambio. Puedes consultar cualquier duda sobre tu caso en nuestro blog.

No pierdas la oportunidad de que tu vida sea un lugar mejor.

Contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR.

La vía más rápida para solucionar tus problemas. 

Históricamente se ha fomentado el dar y prestar solución a los problemas de los demás como una solución ideal para que todos vivamos en paz. Es decir, el mensaje implícito es que la vía más rápida para solucionar tus problemas es recibir ayuda. Sin embargo, la realidad cotidiana, los relatos en consulta y mi humilde observación personal ha hecho que contraste una y otra vez este bondadoso pensamiento con una realidad muy distinta.

Siempre que se le solucionó el problema a alguien, al tiempo éste se le volvió a generar.

¿Cuántos padres pagan las deudas de sus hijos y las vuelven a pagar tiempo después?

Soy psicóloga y muchas veces he experimentado esta situación: personas que demandan que les solucione el problema que les lleva a sesión, pacientes con los que el primer trabajo a realizar (cuando en el mejor de los casos, están dispuestos) es que comprendan que solo puedo ofrecer algo de luz para que descubran sus propias herramientas y pongan manos a la obra.

La vía más rápida para solucionar tus problemas es dejar de esperar que te los solucionen de afuera. Con esto, no quiero decir que no se debe ser compasivo y generoso con los demás, ni niego las limitaciones que puedan aparecer en el exterior. Lo que intento transmitir es que la ayuda del otro es secundaria a lo que tú puedas hacer por ti mismo a la hora de solucionar tus problemas, y que en muchos existe una tendencia a esperar que estos sean solucionados desde fuera, actitud poco favorable a cualquier resolución.

Por supuesto que la libertad de uno acaba donde comienza la del otro, y comparto el concepto de justicia, empatía y bondad. Pero jamás conocí a nadie que haya podido salvar la vida de nadie sin antes salvar la propia.

Quizás centrarnos en nuestro interior, trabajar lo que nos impide resolver lo que nos pasa a nosotros sea el grano de arena que necesita esta sociedad para conseguir aquella paz por la que tantos predican. 

 ¿Por qué algunas personas tienden más que otras a esperar que otros les solucionen los problemas?

Hay personas que tienden a esperar que les resuelvan sus problemas, más que otras. Si bien es esperable que esto ocurra, teniendo en cuenta que desde nuestro nacimiento tuvimos que contar con “un otro” que resolviera lo que nos ocurría, con la llegada de tu adultez, lo esperable es que hayas internalizado estos recursos y puedas utilizarlos para resolver lo que te acontezca. Pero esto no es tan simple, influyen muchas variables en que una persona haga más o menos uso de dichos recursos para resolver sus problemas, pero solo me referiré a una que considero de especial importancia, y es el “locus de control interno” que cada persona posee.

¿Qué es locus de control interno y cómo influye en tu manera de resolver problemas?

Esto es un rasgo de personalidad que se refiere a la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida. Es la manera en que percibes si el origen de tu propio comportamiento y sucesos que te ocurren son de origen internos o externos a ti. Las personas con un bajo locus de control interno, tienden a percibir que lo que les ocurre está fuera de su control, y por ende tenderán a esperar que las soluciones a lo que les acontece venga dada del exterior. Por ello, podemos inferir la correlación que existe entre un alto locus de control interno, la sensación de que está en tus manos resolver lo que te ocurre, y el consecuente éxito en la consecución de objetivos personales.

 Ejercicio para valorar tu forma de resolver problemas 

Coge papel y lápiz y responde a estas preguntas:

¿Cuál es tu problema actual?

¿Desde cuándo lo tienes?

¿Has tenido este u otros problemas similares antes?

¿Cómo los solucionaste? ¿Te sirvió esa solución para que no vuelva a ocurrir?

¿Te sirven las soluciones que has intentado hasta el momento? Si la respuesta es no: ¿por qué te servirían ahora?

¿Qué otras soluciones podrían haber para ti?

¿De todas las soluciones en las que acabas de pensar, cuántas incluyen que otro haga algo por ti?

Si alguna de tus respuestas incluyen la ayuda de otros, te pido que reflexiones:

¿Dejarás que tu vida dependa de la voluntad de un otro, la sociedad, La paz en el mundo o la justicia política?

¿Verdaderamente, crees que tu vida no está en tus manos?

 Reflexión respecto a tus respuestas

Si repasas tus anteriores respuestas, podrás observar la tendencia que tienes a la hora de resolver tus problemas. Si tiendes o no a esperar que los demás tengan un papel activo en ello, o si sueles percibir que está en ti y bajo tu control las acciones para llevar a cabo dichas resoluciones. Y tal vez, puedas valorar tu “locus de control” y reflexionar sobre ello.

Si en el fondo sabes que tu vida está en tus manos pero no sabes bien por dónde empezar a solucionar tus problemas, podemos ofrecerte algo de aquella claridad de la que hablé, para que tomes las riendas de tu vida.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

Háblame de tu infancia y te diré quién eres.

Cómo facilitarnos el cambio.

El sitio más habitual donde se suele repasar la infancia es en consultas psicológicas donde se hacen algunos tipos de psicoterapia, lugar donde se suele recurrir cuando necesitamos un cambio.

Deseo resaltar la importancia de la infancia en nuestra forma de funcionar hoy, y de cómo puede ser de gran ayuda para cambiar nuestras vidas, comprender de dónde nos vienen los argumentos para no hacerlo.

Aunque muchas veces esto es criticado por el énfasis que se hace en importancia del focalizarse en aquí y ahora, aunque muchos registran haber sufrido de pequeños y no querer volver a repasar aquel dolor, y aunque muchos otros afirman haber tenido una niñez de ensueño, volver a reflexionar sobre ella puede ser de gran ayuda para esto, CAMBIAR, ser o tener lo que queramos ser o tener HOY. 

Porque todo lo que aprendimos posibilita y limita. Y los límites que aprendimos pueden dificultar nuestra capacidad de cambio.

Por qué influye la infancia en cómo nos relacionamos con los demás.

Aprendemos a relacionarnos con el mundo en nuestro «primer mundo»: la familia. Tenderemos en la adultez a vivir la vida según el lugar que ocupamos en ella, lo que se nos dijo, lo que percibimos, cómo nos relacionamos con sus integrantes, si eran o no confiables.

Por ejemplo, si nuestra familia nos transmitió seguridad, tenderemos a percibir el mundo como un lugar seguro. Si nuestra familia tenía un funcionamiento caótico, a percibirlo como caótico. 

Pero esto no es todo, allí se nos asigna un rol, un lugar, una misión de manera implícita, esto ocurre sin que sean conscientes de ello ni la familia ni quién recibe el rol. De mi familia llevaré mandatos internos que me obligaré a cumplir hoy en nuevos escenarios (con amigos, en trabajos, en mi nueva familia), el mismo lugar que ocupé en mi familia de origen. Y es preciso saber de ellos para facilitarnos el generar cambios en nuestras vidas. 

Cómo se observa la influencia de la infancia en nuestras vidas.

Leí una vez en un libro un ejemplo muy simple y gráfico: Una mujer que sufría por la imposibilidad de tener una pareja en donde se sintiera valorada, era siempre la amante. Estos hombres estaban casados. Cada vez que iba consulta refería una y otra vez que ella lo que quería era un «marido». Es curioso cómo se refería a ello, porque es lo que conseguía, un marido, no un hombre, sino una persona que ya tenía una mujer. Parece un acto inocente, el de la mujer, el referirse a su deseo con estas palabras, pero no lo es. Indagando sobre su infancia llegó a la conclusión de que su lugar en casa había sido confuso, su madre no quería a su padre y recuerda cómo siempre intentaba contentar a su triste padre. Estaba extremadamente unida a él y al crecer, le cocinaba y cuidaba todo lo que su madre no hacía. Se le dio en su hogar un lugar donde cumplía el rol de madre de familia y que al no corresponderle la ponía en segundo lugar, era una tercera en una relación. 

Sin ser consciente de ello, repitió esta escena toda su vida, ocupando un lugar secundario en las vidas de los hombres casados con los que tenía una relación amorosa.

Y lo repetía explícitamente (también sin saber lo que pedía) : quiero un marido.

Lo mismo se observa en quien se pasa la vida agotada intentando ayudar a todo el mundo, e indagamos en el pasado y era la función que cumplió siempre en su familia. 

Es válido pensar, entonces, que si comprendes que no estaba en tus manos, ni era tu responsabilidad salvar a tu madre, por ejemplo, te permitas dudar de la certeza de que debes salvar a cualquier persona de tu entorno en la actualidad. 

Ejercicio para descubrir cómo influye en ti tu infancia.

Reflexiona sobre estas preguntas y contesta: 

  1. ¿Cuál es el problema que tienes en la actualidad?
  2. ¿Cómo te sientes frente a esto?

Evoca este problema y quédate un instante observando qué sientes al pensar en ello.

  1. ¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así? 
  2. ¿Sueles sentirte así en otros contextos?
  3. ¿Es la primera vez que tienes este problema? Si tu respuesta es no: ¿crees que es casualidad?

Tal vez, al responder a estas preguntas hayas podido observar y reflexionar respecto a algunas cosas que se te repiten y que quizás traigas de tu pasado.

Si no es así pero te interesa saberlo porque crees que necesitas un cambio en tu vida, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Psicóloga EMDR.

Claves para vivir sin miedo al rechazo

Cuando toda una forma de relacionarte, actuar, pensar y vivir se basan en evitar el rechazo de los demás, te estás perdiendo de tu vida. Aprender a vivir sin miedo al rechazo puede cambiar radicalmente tu manera de vivir.

Detrás del temor al rechazo se esconden fantasías como «no seré nadie si el otro no me acepta», «necesito de la aceptación de los demás para sentirme bien», entre otras. Cuando esta necesidad es muy intensa, probablemente tu estado anímico vaya oscilando continuamente, y la percepción que tienes de tu valía también. Esto ocurre porque te defines a partir de la valoración que un «otro» hace de ti.

Es decir, si un día recibes cumplidos, reconocimiento y valoración, probablemente este día te sientas más estable emocionalmente, tengas una percepción personal más positiva y sientas una mayor seguridad. Si al día siguiente sientes rechazo de alguien, tu percepción sobre tu valía cambiará, sentirás angustia e inseguridad.

La opinión positiva del otro se torna fundamental para sentir algo más de seguridad y evitar la angustia, por ello, comienzas a hacer esfuerzos frenéticos por agradar o cumplir con las expectativas que tienen de ti las personas a las que consideras significativas. Incluso, en muchos casos, hasta la opinión de los desconocidos sobre ti cobran una gran importancia.

Las consecuencias del miedo al rechazo

  1. No sabes bien quién eres: En este proceso acabas viviendo una vida que no te pertenece, vives en función de los deseos de los demás, o mejor dicho, de lo que interpretas que los demás desean o esperan de ti.
  2. Gran agotamiento: Inviertes mucha energía en llegar a complacer a los demás y en hacer todo lo que consideres necesario para evitar el rechazo sin tener en cuenta cuál es tu límite. Y al parecer nunca es suficiente.
  3. Dificultad para decir que no: Decir que no implica no complacer la demanda del otro, algo que no te permites, por lo que es probable que acabes haciendo cosas que preferirías no hacer gran parte de tu tiempo.
  4. Sensación de atrapamiento: Si le das poder a la opinión del otro te conviertes en su prisionero.

Tu peor miedo se hará realidad: no siempre agradarás a todos.

Si este esfuerzo sirviera para el objetivo que te has propuesto, te sentirías muy bien y gozarías de una gran autoestima. Pero no es así. ¿Verdad? Está perdiéndote de tu vida en vano. No siempre llegarás a todos sitios, no siempre podrás complacer a todos, y antes o después volverás a sentirte rechazado. Todo lo hecho para garantizarte tu valía en ese momento se habrá desmoronado junto a tu autoestima.

¿Cómo perder el miedo al rechazo?

Empezar a conocerte es fundamental, en este proceso de «agradar» puede que te hayas perdido y hasta desconozcas quién eres, qué quieres y hacia dónde vas. Presta atención a lo que tus emociones te dicen, con qué o con quienes te sientes a gusto, qué de lo que haces sientes que tiene que ver contigo. Pregúntate cuáles son o cuáles fueron alguna vez tus sueños. Síguelos.

El autoconocimiento te hará descubrir qué es lo que quieres para ti. Deberás des-focalizarte de los demás, empezar a buscar tu camino y dirigirte hacia tus objetivos. Esto te fortalecerá. Encontrarás satisfacción en esto. Deberás soportar la desaprobación de algunos, hasta que descubras que nada terrible ocurre si esto te pasa.

Será necesario que aprendas a decir que no, y quienes te rodean a respetarlo, ya que seguir tu deseo y el de los demás es incompatible. Este respeto también será un reforzador positivo para ti.

Quizás no intentar agradar sea la forma en la que te sientas más aceptado. Es necesario que seas tú quien se acepte.

Si crees que necesitas ayuda para superar el miedo al rechazo, para llegar a un auto descubrimiento, no dudes en contactar con nosotros aquí.

Por Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona.

EMDR, novedoso abordaje en la psicología

Dentro la psicología existen diversas escuelas y una gran cantidad de abordajes psicoterapéuticos, entre otros, el novedoso abordaje EMDR. Si bien cada escuela suele defender la mayor efectividad sus técnicas, investigaciones al respecto arrojan resultados muy diferentes, ya que no habrían diferencias significativas entre los niveles de efectividad de una escuela y otra. En cambio, otras variables, como el vínculo terapéutico que se establece entre psicólogo y paciente, serían más determinantes a la hora de predecir resultados. Aún así, comienza a existir cada vez mayor consenso respecto a algunas diferencias que presenta el EMDR en relación a otras escuelas. Una de ellas, es el acortamiento de los tiempos de recuperación junto a resultados a largo plazo.

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico innovador, validado científicamente por la OMS en los casos de estrés postraumático, que acelera el tratamiento de un amplio rango de patologías. Está recomendado  en el tratamiento de dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles de la vida.

¿EMDR y otros abordajes psicoterapéuticos son excluyentes? 

No. El método puede combinarse con abordajes de diferentes escuelas de la psicología, como la Cognitivo Conductual, Dinámica, Gestalt o terapias breves, entre otras. El mismo consiste en usar estimulación bilateral en un protocolo especial relacionado con las situaciones traumáticas.

Su aplicación desencadena la desensibilización, el reprocesamiento de la información traumática, y la consecuente desaparición de la sintomatología. Es aplicable a una amplia variedad de sintomatología, aunque el paciente no lo asocie a ningún hecho traumático, como en ansiedad, depresión, miedos, dificultad para dormir, adicciones, entre otros. También se obtienen excelentes resultados en casos donde se necesita potenciar determinados recursos para mejorar el potencial en el trabajo, deporte o habilidades sociales.

¿El EMDR solo sirve si has sufrido un trauma?

Lo que es importante repasar frente a esta pregunta es qué entendemos como trauma. Se suele asociar el trauma con grandes catástrofes, pero trauma es una marca, y una marca en el psiquismo la deja cualquier experiencia que por lo intensa que puede resultar, el sistema de procesamiento de información se ve impedido. Es decir, si un niño es humillado en el cole, si en algún momento tuvo temor a ser abandonado, esto puede dejar una marca en su psiquismo que luego va a influir en su forma de relacionarse con él mismo y con el mundo. El EMDR se utiliza para trabajar todo tipo de traumas.

¿Qué ocurre cuando vives una experiencia traumática?

Cuando vives una situación traumática, puedes verte desbordado por las emociones. Esta intensa experiencia no es bien asimilada x tu cerebro y queda como «congelada» en él. Como consecuencia, las respuestas emocionales se congelan también y se activan cada vez que algo te recuerda dicho evento. Es decir, vuelves a sentir una y otra vez las sensaciones desagradables de aquel momento . Y actúas en consecuencia. Tu comportamiento se ve afectado por esto, y por ende, tus relaciones con los demás.

El EMDR es un abordaje que sirve para asimilar este tipo de experiencias, a soltar estas emociones congeladas en el tiempo y a recuperar un equilibrio y bienestar psicológico. Con este abordaje se puede potenciar la efectividad de cualquier abordaje psicoterapéutico.

Soy psicóloga, he trabajado desde diferentes abordajes psicoterapéuticos en mi experiencia en la clínica en el área de la psicología y, a partir de mi experiencia, puedo afirmar que el EMDR acelera los procesos de recuperación del paciente.

Si crees que este abordaje puede servirte para superar alguna situación difícil de tu vida, puedes pedir cita aquí.

Por: Julia Achilli, Psicóloga en Barcelona