Tratamiento de dificultades psicológicas con EMDR

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico que se aplica a una gran variedad de sintomatología que dificulta la vida emocional del paciente. El tratamiento de dificultades psicológicas con EMDR ha cobrado gran popularidad en los últimos tiempos. Se trata de un abordaje con evidencia empírica que lo avala, es decir existe evidencia científica que prueba su eficacia. Está avalado por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma.

Algunas experiencias que se viven a lo largo de la vida, pueden estar cargadas de una intensidad emocional tal, que el cerebro no logra “digerirlas”, es decir, no son procesadas y almacenadas en el cerebro de manera adaptativa. Éstas dejan una huella que perdura en el tiempo y que puede ser causa de síntomas como la depresión, ansiedad, pánico, miedos irracionales, entre otros. A esto es a lo que llamamos trauma. EMDR trabaja con estas experiencias con el fin de lograr la remisión de dichas dificultades emocionales.

El trauma (información que se almacena disfuncionalmente en el cerebro), proviene tanto de grandes tragedias, como de experiencias tan cotidianas como un rechazo en la infancia. Dicha información sería la causante de síntomas como la ansiedad, la depresión, el pánico o temores irracionales.

Al abordar con EMDR las dificultades emocionales de los pacientes, logramos la desensibilización y reprocesamiento de la información traumática, y la consiguiente desaparición de los síntomas que presenta.

¿Cómo se lleva a cabo una sesión EMDR?

Consiste en detectar la información disfuncional que podría estar dificultando la estabilidad emocional del paciente, una vez detectada, se aplica estimulación bilateral mediante un protocolo donde se procederá a desensibilizar y reprocesar dicha información.

El paciente nota los cambios en las sensaciones, en las primeras sesiones donde es aplicado el protocolo. Esta estimulación puede ser visual, auditiva o kinestésica, y se aplica mientras se infiere que hay una activación de una zona del cerebro llamada amígdala, debido a la conexión con el evento traumático.

En síntesis, se registran los síntomas actuales, se busca la información disfuncionalmente archivada con la que se conectan los síntomas, y se aplica estimulación bilateral visual, sonora o kinestésica mediante un protocolo especial en el que la persona conecta con dicha información.

¿En qué casos se indica la terapia EMDR?

Si bien la Organización Mundial de la Salud nombra al EMDR un abordaje de preferencia en los casos de Trastorno por estrés postraumático (TEPT), éste se aplica a una gran variedad de dificultades emocionales causadas por el trauma aunque el paciente no lo asocie a algo en particular, como por ejemplo en la depresión, trastornos de ansiedad, pánico, fobias, trastornos de la alimentación, adicciones. También es utilizado en la optimización del rendimiento de las personas en áreas como el deporte o el arte.

Existen distintos protocolos adaptados para trabajar con diversas patologías.

¿Cuáles son los beneficios del abordaje EMDR?

El EMDR acelera los procesos de recuperación del paciente en relación a otros abordajes psicoterapéuticos, y la remisión de los síntomas es a través de un trabajo desde la raíz del problema, pudiendo así, prevenir su aparición en un futuro.

Ha mostrado eficacia en afecciones de difícil abordaje.

EMDR y la actual pandemia

La actual crisis generada por la pandemia por el Covid-19, ha generado un impacto a nivel emocional tal, que para muchas personas es o será causa de numerosos síntomas que incluyen ansiedad, depresión y síntomas de Trastorno por Estrés Post Traumático. Existen protocolos adaptados para abordar las consecuencias de la actual crisis. Nuestro equipo EMDR está altamente cualificado para abordar estos casos.

Si necesitas terapia EMDR consulta aquí

Por: Julia Achilli. Psicóloga EMDR en Barcelona

Psicología Barcelona: Terapia EMDR. Neurofeedback

Indicadores de baja autovaloración

Un déficit en las conductas de autocuidado es un indicador de baja autovaloración en las personas.

Algo que puede resultar obvio para algunos, como poner límites, escuchar las propias necesidades, cuidar la salud, no tener conductas autodestructivas o alimentarse de manera saludable, pasa totalmente desapercibido para otros.

Esta omisión de conductas de autocuidado no se debe al descuido, dejadez, o poca voluntad, como muchos creen.

Para saber de dónde viene esto, es importante saber cómo incorporamos las conductas de autocuidado.

Cómo se incorporan las conductas de autocuidado

Los seres humanos aprendemos a cuidarnos a partir de los cuidados que recibimos en nuestra infancia. Estos son internalizados y reproducidos en nuestra adultez. Es decir, cuánto nos cuidemos, con cuánto cariño nos tratemos, cómo nos veamos, va a depender de cómo sentimos que fuimos cuidados, mirados y valorados en nuestra infancia.

Los déficits en los cuidados de la primera infancia no se limitan a casos en los que han existido malos tratos. Es esperable, por ejemplo, que una madre depresiva no pueda ser lo suficientemente asertiva en el cuidado del menor o que tenga dificultades para leer y satisfacer las necesidades emocionales del niño. También observamos esto en casos donde los progenitores están tan preocupados por sus propios problemas que, muchas veces, hasta las expresiones emocionales del niño, se convierten en un problema.

Esta experiencia altera la percepción de la propia valía del niño, y estos cuidados que no llegaron, serán cuidados de los que el niño se privará en la adultez.

Cuáles consideramos conductas de autocuidado

Anabel González y Dolores Mosquera (2015) en su libro “EMDR y disociación, el abordaje progresivo”, enumeran los elementos de un patrón de autocuidado sano:

  • Mirarse a uno mismo con los mejores ojos posible.
  • Mirarse a uno mismo con ojos realistas.
  • Reconocer y validar las propias necesidades.
  • Protegernos de modo adecuado, es decir, establecer y entender la necesidad de límites.
  • Alcanzar un equilibrio entre nuestras necesidades y las de los demás.

Estas autoras ofrecen una escala para evaluar los patrones de autocuidado. Los ítems te darán una idea de cuáles son las conductas relacionadas con este:

Haz click aquí para ver las ESCALA DE AUTOCUIDADO

¿Una modificación en las conductas de autocuidado, puede modificar la percepción de la propia valía?

Sí. Las programaciones que traemos de nuestra primera infancia son susceptibles al cambio. Podemos introducir cambios en la manera habitual de funcionar para mejorar nuestra manera de vivir.

Un cambio en la percepción de nuestra valía repercute directamente en la manera en la que vivimos, en que nos relacionamos, en nuestras metas y consecusión de las mismas. Una persona que se siente válida, estará más motivada a dirigirse a conseguir aquello que desea, y a conseguirlo.

Un buen momento para valorarnos

Nos hallamos en un momento de crisis, cambios, reorganización social e individual. Y las crisis propician el cambio. Es un momento en el que podemos esperar a que todo pase, esperar a “que nos salven”, paralizarnos o tomar las riendas de la propia vida, inventando nuevos rumbos, motivándonos, creando nuevas y mejores experiencias en la vida, y para esto necesitamos valorarnos.

Si necesitas ayuda para trabajar tu autovaloración, contacta con nosotros aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback.

Fuente: González, A., Mosquera, D. (2015). EMDR y disociación, el abordaje progresivo. Ediciones Pléyades, S.A

La crisis como oportunidad de crecimiento

«No sentimos todos lo mismo, seguimos siendo nosotros»

¿Nos hallamos todos frente al mismo problema? ¿De repente, todos leemos la realidad desde el mismo filtro?¿Damos todos las mismas respuestas ante confinamiento o el caos? No.

En un principio, como psicóloga, caí en la trampa, mis primeras intervenciones comenzaron a dirigirse hacia donde nos dirigíamos todos: a la generalización en las pautas. No significa que no sea importante orientar a la población para dar orden al caos con pautas comunes. Pero es importante no perder de vista lo particular en cada uno.

¿Sentimos diferente frente al mismo confinamiento?

Es verdad, que ante situaciones de emergencia aparecen emociones comunes: ansiedad, miedo, confusión. Como también ocurre, por ejemplo, frente al duelo, donde aparecen emociones como la tristeza o el vacío.

Pero no todos respondemos de la misma manera ante la misma situación.

La práctica clínica, en medio de la actual crisis, dejó de manifiesto algo obvio: los pacientes, con quienes debemos seguir trabajando, siguen teniendo, en esta situación, el mismo problema: el de siempre. Muchos han convertido la crisis actual en la misma “cuestión” que siempre les ha hecho de obstáculo para vivir: apatía, depresión, activación, desactivación, enfado, tristeza, desesperanza, lucha. Han respondido siguiendo la manera habitual y automática de responder frente a los problemas.

Es decir, al que nunca le alcanzaba el tiempo, seguía sin tenerlo en el transcurso del confinamiento. Quien nunca hacía lo que le gustaba, seguía sin hacerlo, aún con el doble de tiempo. El emprendedor al que nunca le faltaron ingresos económicos, elaboró una estrategia para seguir produciéndolos desde casa. El oposicionista quería saltarse las normas. Y así, la lista es infinita.

“En cualquier situación observa lo idéntico en lo diferente”

“Frente a situaciones estresantes nuestras reacciones automáticas se intensifican”

Reflexión:

Te invito a reflexionar sobre esto con un sentido: tomar las riendas de tu vida, también en medio de la crisis del Covid-19. Sigue respetando lo que las circunstancias marcan, debes quedarte en casa, debes adaptarte a las nuevas normas, pero tú sigues siendo el protagonista de su propia vida.

¿Qué hacer para tomar las riendas de la vida en medio del caos?

  1. DECIDIR

Primero debes tomar la decisión de convertir la crisis en una oportunidad.

  1. CUESTIONARTE

Pregúntate:

¿Qué viene pasando con tu vida?

Ahora has parado. ¿Qué ves?

¿Qué deseas ser, hacer y tener?

¿Qué cuestiones importantes has dejado de lado estos días, por lo urgente?

¿Cómo quieres pasar estos días y el resto de tu vida?

  1. ACTUAR

Planea la vida que quieres tener, pon en acción estrategias diferentes a las que siempre has llevado a cabo en tu vida frente a las crisis.

¿Y si fuera esta época de desaceleración una oportunidad para leernos, reinventarnos, dejar de lado las reacciones automáticas, y hacer algo diferente con nuestras vidas?

 “En medio de la dificultad, yace la oportunidad, afirmaba Albert Einstein»

 Si necesitas ayuda para dirigirte al camino que quieras tomar, contacta aquí

 Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback. Biofeedback

Cambiar la estrategia para vivir

Del “piloto automático” a la existencia

Los seres humanos transitamos un mundo y una vida como si no estuviésemos preparados para ello. Es común ver cómo la gente tiene la sensación de lucha, mientras se vive, sin tener en claro, por qué se está luchando.

Los profesionales de la salud mental solemos observar múltiples mecanismos defensivos de la mente, estrategias psicológicas cuya finalidad es la adaptación a la realidad individual. Estrategias que, en la mayoría de los casos, tambalean si cambian las condiciones del organismo (la persona) o las del medio donde existe. Por lo tanto, estrategias frágiles, que no alcanzan para vivir una vida plena.

Un ejemplo de ello, es ver cómo reaccionamos frente a los grandes cambios: Parece que hiciéramos equilibrio para sobrevivir y los cambios fuesen ráfagas de viento amenazando nuestra existencia.

Los ritmos actuales y las estrategias para vivir

Los ritmos y exigencias actuales dan lugar a uno de los mecanismos de preferencia de nuestros cerebros: “el piloto automático”: no contactar, vivir y hacer por inercia, evitando cualquier tipo de cuestionamiento que lo haga a nuestra forma de vivir.

La sobre-estimulación que se padece, las múltiples tareas y exigencias cotidianas que nos mantienen hipnotizados, favorecen este mecanismo. Solo vivimos la vida que nos dijeron que es la que se tiene que vivir. En otros casos, vivimos la vida opuesta a la que nos dijeron que teníamos que vivir, creyéndonos así libres, cuando seguimos dependiendo de la primera, en vez de buscar dentro del abanico de posibilidades que solo puede nacer de nuestro deseo.

Cómo salir del “piloto automático”

En repetidas ocasiones, he escuchado a personas decir que les da miedo ir al psicólogo, que los psicólogos no sirven y serias críticas, muchas veces infundadas. Puede ser esto producto del desconocimiento, de malas experiencias, pero me pregunto si no es un mecanismo más frente al pánico al cuestionamiento. Cuestionarnos la vida, cómo la vivimos, si somos felices o no, nos lleva inmediatamente a la cuestión sobre si sería lo mejor vivirla de otra manera, lo cual nos aterra, pero es necesario.

No es la única forma de lograrlo, ir a un especialista que te haga reflexionar respecto a tu manera de vivir, pero es una buena opción.

Sé que parar, quitar la mirada de “el de al lado” y mirar hacia dentro, no resulta atractivo para la mayoría, pero no encuentro mejor opción,  si se quiere revertir algo de lo mencionado en el primer párrafo.

Te invito a que te acerques a cualquier propuesta de mirar hacia adentro, de abandonar una vida en “piloto automático”, de que decidas libremente si quieres luchar y por qué. Te invito a cambiar la estrategia para vivir.

 Por: Julia Achilli. Psicóloga. Terapia EMDR. Neurofeedback. Biofeddback.

 

Biofeedback en el tratamiento de la depresión

A continuación describimos los resultados que podemos esperar del abordaje biofeedback en el tratamiento de la depresión.

El Biofeedback es un proceso que permite a un individuo aprender cómo cambiar la actividad fisiológica a efectos de mejorar la salud y el rendimiento, y generar cambios en su estado emocional.

¿Cómo se aplica el biofeedback en el tratamiento de la depresión?

El paciente está conectado a sensores que miden su actividad fisiológica como ondas cerebrales, función cardiaca, la respiración, la actividad muscular y la temperatura de la piel. Estos instrumentos dan información sobre su estado al paciente, en este proceso se da una retroalimentación de dicha información información al usuario. La presentación de esta información – a menudo en combinación con cambios en el pensamiento, las emociones y la conducta – apoya deseados cambios fisiológicos. Con el tiempo, estos cambios se pueden sostener sin el uso continuo de un instrumento. Es decir, el paciente aprende a generar cambios fisiológicos involucrados en la sintomatología que presenta, lo que se traducirá en la recuperación del paciente.

Existen diferentes protocolos y cada vez es más amplia la evidencia científica que avala la eficacia de dichos protocolos en la recuperación del paciente en diferentes patologías.


Biofeedback HRV en casos de depresión

El HRV (Variabilidad del Ritmo Cardiaco) es un protocolo específico dentro de los protocolos de Biofeedback. Este novedoso enfoque es una alternativa a otros tratamientos, con la particularidad de no presentar efectos secundarios, y que muestra excelentes resultados en el tratamiento de la depresión.

Se cree que la disfunción del sistema nervioso autónomo (SNA) juega un papel importante en la depresión. Investigaciones indican que los individuos que sufren depresión presentan a menudo un tono vagal reducido, una frecuencia cardiaca aumenta, fatiga, problemas de suelo y activación simpática. El Biofeedback HRV consiste en entrenar a los sujetos para ajustar su tasa respiratoria a su frecuencia de resonancia, una tasa respiratoria (habitualmente más baja que la respiración norma) en la que se maximiza la arritmia sinusal respiratoria. Donald Moss y Fredric (2016).
Esto se traduciría en el aprendizaje del paciente en una autorregulación que daría como resultado una notable mejoría de la sintomatología depresiva.

Si deseas más información, no dudes en consultarnos aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback. Biofeedback.  

Psicoterapia, Neurofeedback y EMDR

En este espacio, deseamos hacer referencia a un tipo de tratamiento psicoterapéutico que incluye varios abordajes, psicoterapia, Neurofeedback y EMDR. 

Pero antes quisiera desmitificar ideas, que pueden llevar a una resistencia, innecesaria, a recibir esta información.

Es común escuchar frases como: “a mí la psicología no me sirve”, “no estoy tan loco como para ir al psicólogo”, “en vez de ir al psicólogo me desahogo con mis amigos” o “yo soy mi propio psicólogo”, entre otras.

Considero que desmitificar estas cuestiones, abre la posibilidad a que muchos, que se quedan sin la posibilidad de crecer, se vacíen de estos mitos, y consideren la posibilidad de recibir esta hermosa herramienta, que es el tratamiento psicológico.

Un psicológico está especializado en el funcionamiento psicológico de las personas y en las consecuencias y limitaciones que implica, en la persona, un funcionamiento psicológico desadaptativo.

El cerebro tiende, al igual que el resto del organismo, a la salud, al bienestar. Es decir, que si algo no va bien, es porque hay algo que escapa a tu conocimiento que podría estar haciendo que ese bienestar se viera truncado.

No estás loco por ir al psicólogo y ni tú, ni tus amigos no especializados en la materia, tenéis las herramientas para detectarlo, y para darle una solución. Sino ya lo hubieses hecho ¿verdad?.

El Neurofeedback y el EMDR, son abordajes en auge que favorecen y aceleran la recuperación de los pacientes.  Vamos a obtener resultados eficaces y a largo plazo, en un contexto psicoterapéutico donde, nos valemos de herramientas de la psicología tradicional y de las de tercera generación, teniendo siempre en cuenta la particularidad de cada paciente.

Encuentra más información sobre Neurofeedback aquí y más información sobre EMDR aquí.

Durante muchos años trabajé en mi consulta siguiendo guiones, hasta que descubrí que el guión aparece cuando comprendes la particularidad de quien tienes enfrente. Valerme de diferentes estrategias, y abordajes avalados científicamente me dan la materia prima para un trabajo Paciente-Psicólogo único en cada caso.

Con EMDR trabajamos en la raíz del síntoma, la experiencia que generó la dificultad que padeces hoy, reprocesando dicha información. Con Neurofeedback ayudamos a tu cerebro enseñándole cuál es la frecuencia, a nivel de ondas cerebrales, más adecuada para un funcionamiento óptimo, sin síntomas. Y en la relación terapéutica se construye lo necesario para ofrecer solución a tu situación actual. 

Si crees que podemos ayudarte, haz click aquí.

Por: Julia Achilli. Psicología. EMDR. Neurofeedback 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback. 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback nos ofrecería una oportunidad de obtener resultados satisfactorios en periodos de tiempos más cortos que con otros abordajes y con una efectividad a largo plazo.

Tanto el EMDR como el Neurofeedback son abordajes psicoterapéuticos que se implementan por separado, y de los que existe evidencia científica de su efectividad. Sin embargo, la combinación de ambos abordajes podría garantizar una mayor efectividad del tratamiento.

 

ANSIEDAD

Como bien hemos comentado en otras ocasiones, la ansiedad en sí misma tiene una función adaptativa en el organismo. No es algo “malo”, ha sido fundamental para nuestra supervivencia y consiste en una serie de sensaciones y tendencias de acción que nos dan información sobre hechos inquietantes que ocurren o están por ocurrir, y que nos llevan a hacer algo al respecto.

El problema radica en los niveles de ansiedad, en su cronicidad y en si es real o imaginaria la amenaza frente a la que nuestro organismo está reaccionando.

Cuando existe un desajuste entre la intensidad de lo que siento y los hechos de la realidad que me lo generan, es importante revertir esta situación que está sufriendo nuestro organismo.

ATAQUE DE PÁNICO

En el extremo opuesto de la ansiedad saludable, encontramos los ataques de pánico. Sus síntomas son:

  1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblores o sacudidas.
  4. Sensación de ahogo o falta de aliento.
  5. Sensación de atragantarse.
  6. Opresión o malestar torácico.
  7. Náuseas o molestias abdominales.
  8. Inestabilidad, mareo o desmayo.
  9. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
  10. Miedo a perder el control o volverse loco.
  11. Miedo a morir.
  12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  13. Escalofríos o sofocaciones.

Frente a todos estos síntomas, lo más habitual, es que quien lo padece interprete que está sufriendo un ataque cardíaco o que va a morir.

TRATAMIENTO CON EMDR Y NEUROFEEDBACK

Hemos detallado en otras publicaciones en qué consiste cada uno de estos abordajes (para más información, click aquí: EMDR, NEUROFEEDBACK). Por ello, nos limitaremos, en esta ocasión, a referirnos a su aplicación en los trastornos de la ansiedad, y sobretodo el trastorno de ansiedad generalizada.

Es necesario que en el tratamiento de este tipo de trastornos, se apliquen técnicas especificas que garanticen la estabilidad del paciente, lo antes posible.

En el caso del abordaje con EMDR, existe un protocolo especial que consiste en trabajar con estimulación bilateral para desensibilizar y reprocesar  crisis de ansiedad que se habrían sufrido, y que estarían generando el temor a tener más crisis (lo cual cronifica la ansiedad). Esto daría como resultado una disminución de la sintomatología, hasta la remisión completa de la misma.

Se trabaja con las causas que podrían haber generado la ansiedad, con las crisis de ansiedad vividas y con un entrenamiento para que  la persona pueda afrontar nuevas situaciones en un futuro que podrían ser un disparador de dicha ansiedad.

En el caso del Neurofeedback, trabajamos estimulando una frecuencia de ondas cerebrales que se traduciría en un estado de menor ansiedad y menor estado de alerta.

El primer paso consistiría en un electroencefalograma que nos daría información respecto al funcionamiento eléctrico del cerebro del paciente. En los casos de ansiedad, observaríamos en general un predominio de ondas cerebrales en una frecuencia muy alta que sería la que deberíamos inhibir.

Una vez obtenida esta información se programaría el tratamiento (de 10 a 30 sesiones, por lo general) en donde entrenaríamos el cerebro para optimizar su funcionamiento, lo cual se traduce en una disminución de dicha ansiedad.

Si padeces una ansiedad limitante, consulta con nosotros aquí.

 

Por: Julia Achilli Psicología. EMDR. NEUROFEEDBACK

 

 

La pseudo- filosofía del excepcional

Cuando no puedes parar de mirar hacia afuera. Cuando las luchas en ti siempre van dirigidas a causas perdidas, a otros, hacia donde sientes que la media de la gente no mira. Cuando sobre ti poco objetas, pero sobre los “demás” tienes monólogos interminables e irrefutables para ser centro de cualquier evento. Pero además, nunca con ello solucionaste nada más que el satisfacer una necesidad personal de sentirte diferente: quizás sea porque eres un pseudo filósofo que se ubica como “excepcional”.

En este punto, y anticipándome a la crítica del “pseudo filósofo excepcional”, aclaro: no quiero referirme aquí a quienes miraron más allá de sus narices, más allá de las masas y lograron grandes cosas e hicieron grandes aportes a la humanidad gracias a ese “ir más allá”.
Me refiero a aquellos que hacen de su protesta solo propaganda, odio, lucha y división, y cuando miras en sus vidas nada encuentras de aquella excepcionalidad de la que parecen presumir.

Este comportamiento incluye en su discurso un gran resentimiento y una vida llena de contradicciones con lo que promueven. Se puede observar un comportamiento oposicionista aún en contextos donde, objetivamente, sería innesesario; pero sobre todo, una necesidad de tener protagonismo en cualquier situación social, redes sociales, donde claramente se diferencian de la media.
Excepcional porque se ubican desde fuera, porque la adhesión a causas perdidas, no tiene como objeto más que diferenciarse de los demás. Cualquier situación o conversación es válida para «actuar» su diferencia. El problema es que el efecto que genera en la sociedad este tipo de comportamiento, es el de generar más de lo anteriormente descripto: odio, lucha y división.

Las causas psicológicas que llevan a estas personas a actuar de esta manera suelen ser variadas, pero en general, se relacionan con una dificultad en su autoestima, una necesidad impetuosa de ser vistos y una gran incapacidad de autocrítica.

Creo en las diferencias, estoy segura que para crecer hay que marcarla, mi humilde propuesta consiste en hacer más y decir menos, o al menos, decir y hacer. Brillar primero antes de señalar la opacidad del otro.
Pseudo filósofos excepcionales: queremos más amor, más unión, más soluciones, más propuestas y menos demagogia.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback

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La eficacia del entrenamiento psicológico en el deporte

La psicología del deporte es una rama de la psicología que estudia los procesos psíquicos y la conducta del hombre durante la actividad deportiva. La psicología del deporte puede ayudar a deportistas profesionales que tienen metas, aspiraciones deportivas, o bien a aquel deportista amateur que convierte el deporte en una práctica disciplinada, que busca logros, además de buenos momentos deportivos.

Un psicólogo del deporte asesora a deportistas, atletas, equipos de alto rendimiento, como también a entrenadores y profesores de educación física, árbitros y todos aquellos actores del ámbito deportivo. Esta ciencia, busca conocer y optimizar las condiciones internas del deportista para lograr la expresión de su potencial físico, técnico, táctico y mental adquirido en el proceso de la preparación.

¿Cómo trabaja con el deportista?

Se realiza una evaluación psicodeportologica que comprende una  o varias entrevistas. Autoevaluaciones para determinar entre otras cosas las fortalezas y debilidades del deportista, cuestionarios, planillas de seguimiento en competencia y técnicas adaptadas al deporte, centradas en el “aquí y ahora” en lo posible que no requieran  mucho tiempo en su administración ya que en este ámbito los tiempos de trabajo son acotados.

Es fundamental que el psicólogo del deporte, se adapte a las necesidades del entrenador y de los deportistas, por tanto es imprescindible la formación del profesional, no solo en psicología del deporte, sino también en el deporte en el que se trabaja. Conocer muy bien la disciplina en la cual se desarrolla la función, conocimiento del reglamento, el lenguaje que se utiliza, como así también los códigos que circulan en el  mismo. Por lo tanto, el consultorio de los psicólogos del deporte, es amplio: puede ser una cancha, un vestuario, un bote, el río, una grada, allí donde el deportista o el entrenador trabajan.

Posibles Intervenciones del psicólogo del deporte:

  • Motivación, planteamiento de metas claras y realistas
  • Auto conocimiento y auto percepción
  • Auto confianza y autoestima
  • Concentración, atención, liderazgo y comunicación.
  • Manejo del estrés y ansiedad, competencia y presiones
  • Autocontrol y manejo de la agresividad
  • Manejo de las emociones
  • Aptitudes y habilidades para la el trabajo en equipo
  • Prevención y recuperación de lesiones
  • Proyecto de vida del deportista

Si deseas pedir cita has click aquí.

Por: Diego Santiago Scaraffia.

Licenciado en psicología.

Especialista en psicología del deporte.

Certificado en neurociencias del deporte y psicologo asesor de equipos profesionales en futbol, basquet, hockey sobre cesped, y de atletas de elite en diversos deportes como golf, running, rally.

Docente responsable de la cátedra psicología del deporte en la licenciatura de educación física.

Fundador de “Ultramaind”: entrenamiento mental para deportistas de alto rendimiento.

¿Cuestionas tu verdad?

“Si algo se lo repite el suficiente tiempo, pasa a ser verdad”. Dice un dicho popular, y creo interesante reflexionar sobre ello, ya que nos lleva a dudar de los fundamentos por los que se suele sostener algo como verdadero.

Si indagamos sobre algunos dogmas, podemos comprobar lo común que esto es. No es extraño encontrar gente que cree tanto en la teoría de la evolución de Darwin como en el inicio de los tiempos tal cual lo plantea el génesis católico. Esto denota una falta de cuestionamiento absoluto (es obvia la contradicción entre ambas teorías). Una la aprendieron en catequesis y la otra en el colegio. Quizás sea muy evidente este ejemplo, pero encuentras este tipo de contradicciones con mucha facilidad.
Ambas fueron verdades que les transmitieron, pero además fueron verdades de total dominio popular, repetidas una y otra vez.

¿Y por qué tendemos a dar por sentado que es verdad lo que sabemos sin cuestionarnos o reflexionar al respecto?

Y lo que es peor:
¿Por qué tendemos a rechazar con gran ímpetu a todo cuestionamiento de aquel que interrogue algo que damos por hecho es verdad?
Podríamos sentir curiosidad, o sentir indiferencia al escuchar planteos que pongan en duda lo que pienso como verdadero.
Pero no es así, en el mejor de los casos, genera rechazo, en el peor agresividad.

No podemos pasar por alto que a la defensa de una verdad, debemos masacres, genocidios, guerras e infinidad de atrocidades.

 

Al parecer, poner en duda lo que sostengo como mi verdad sería vivido como una amenaza al ser mismo. Estamos tan identificados con la cultura, la ideología religiosa o política a la que adherimos, a la mismísima familia, que detrás de todo esto parece no haber nada.
Defendemos lo que se nos dijo que es verdad, porque eso es lo que somos, o mejor dicho: lo que creemos que somos.

La aversión a lo diferente es un desplazamiento de la aversión a encontrarnos con la inconsistencia de nuestras verdades.

El crecimiento en la infancia se apoyó en estas verdades, el crecimiento en la adultez consistirá en permitirnos dudar de lo establecido, cuestionarnos “las verdades” antes de decidir si las tomo o las dejo.

Quizás no te resulte atractivo comenzar emprender este camino, pero debes saber que también a “tus verdades”, debes el dolor psicológico, y las limitaciones que crees tener.
¿Te animas a cuestionarte?

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

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