RAIN, una estrategia para autogestionar emociones desde casa.

Los seres humanos somos complejos sistemas que sentimos, pensamos y actuamos.

Autogestionar nuestras emociones significa poder estar alineado con nosotros mismos, con nuestros deseos, elecciones, metas y motivaciones.

Nuestras emociones tienen una gran influencia en nuestros pensamientos, conductas y a nivel fisiológico, inclusive.

¿Por qué son tan importantes nuestras emociones?

Las emociones no se reducen sencillamente a lo que sentimos, sino que cumplen un rol fundamental a nivel energético y en nuestra motivación.

Son breves e impactantes, pueden avasallarnos en distintos momentos, en forma placentera o displacentera y provocar distintos efectos en nosotros mismos.

Todas nuestras emociones tienen la función de ajuste personal, de adecuación ante las exigencias ambientales, sociales, laborales, familiares, etc.  Es decir, cumplen una función adaptativa que es clave en el desarrollo de la vida.

¿Cuáles son los componentes de las emociones?

Componente Fisiológico: Implica la activación y reacción que manifiesta nuestro cuerpo frente a la emoción. Por ejemplo, estamos estresados y nos sentimos muy contracturados o tenemos gastritis, etc.

Puedes encontrar aquí un ejemplo de la influencia de la ansiedad en el organismo.

Componente Conductual: Son las respuestas a nivel de nuestro comportamiento (verbal o no verbal) disparadas por nuestras emociones. Por ejemplo, sentimos pena entonces lloramos, sentimos miedo en algún sitio, entonces nos retiramos del lugar.

Componente Cognitivo: Hace referencia a la vivencia subjetiva de la emoción en sí y a nuestra valoración de la misma. Por ejemplo nos sentimos entusiasmados, contentos, tristes, etc.

¿Ahora bien, podemos aprender a autogestionar nuestras emociones?

Sí, claro que podemos.

Todas nuestras emociones aparecen por alguna razón. Aplazarlas, negarlas o evitarlas no sería la solución. Todas tienen legitimidad y son las expresiones más auténticas de nosotros mismos.

Lo más importante entonces es conocerlas, comprenderlas y gestionarlas. De esta manera podemos tomarlas a nuestro favor y usarlas constructivamente. Eso sí, es un trabajo que requiere práctica y compromiso de nuestra parte.

Aprender a gestionarlas nos ayuda a estar mejor preparados para afrontar las situaciones de la vida y en definitiva son esenciales para nuestro bienestar y desarrollo personal. 

«La inteligencia emocional representa el 80 por ciento del éxito en la vida» (Goleman).

¿Cómo podemos lograrlo desde casa?

Muchas veces sentimos que nuestro ánimo no ayuda, padecemos miedo, ansiedad, estamos muy preocupados, nos sentimos paralizados o el estrés hace estragos en nuestro cuerpo y no encontramos la manera de resolverlo.

Para ello nos resulta interesante aportar una técnica muy valiosa que se encuentra al alcance de nuestras manos y que puede convertirse en un recurso muy enriquecedor para aprender a gestionar nuestras emociones y sentirnos mejor. Es importante aclarar que es solo una técnica que suma a nuestro desarrollo personal. Si concibes necesitar una ayuda extra, contacta a tu terapeuta.

Esta técnica proviene del Mindfullnes y se llama RAIN. Es un acrónimo que hace referencia a los siguientes 4 pasos: Reconocer, Aceptar, Investigar y Nutrirnos.

Antes de comenzar tenemos algunas sugerencias:

  • Es recomendable encontrarse en un sitio cómodo y en un momento adecuado que permita concentrarnos en nosotros mismos.
  • Implica detenernos y tomarnos unos minutos.
  • Es muy importante que sintonicemos con nuestro interior evitando los juicios negativos, las críticas y culpas, para tratar de hacerlo con apertura de un modo genuino y auténtico.
  • La consigna para dar comienzo es «Dirige la atención a la experiencia en el momento presente, con curiosidad, apertura y aceptación» (Bishop, 2004).

Estrategia RAIN, 4 pasos:

RECONOCER:

En el primer paso tratamos de explorar e identificar qué nos está sucediendo en el plano de lo emocional. ¿Qué estamos sintiendo? 

Es útil conectar con uno mismo y lograr detectar lo que está pasando. Podemos poner en palabras esas emociones, sensaciones y sentimientos que estamos experimentando aquí y ahora.

Por ejemplo me siento preocupado, alterado, estoy ansioso, tengo mucho miedo, etc. Sería poder detectar el componente cognitivo, nuestra vivencia subjetiva.

No se trata de liberarnos de lo que nos pasa, si no de re-conocernos.

ACEPTAR:

Implica permitirnos sentir lo que sentimos, darle validez a nuestras emociones, sin bloquearlas, tratar de cambiarlas o negarlas como si no las tuviéramos.

Consiste en admitir su presencia, se trata de ser conscientes de lo que está ocurriendo en nosotros (sensaciones, emociones, pensamientos, conductas, respuestas físicas).

Podemos acompañarnos y darle fluidez a lo que nos sucede, sin estar presionados por la obligación de sentirnos bien. Ello nos otorgará cierto alivio y serenidad.

El secreto se encuentra en ser respetuosos con nosotros mismos y aceptar-nos.

INVESTIGAR:

Una vez que logramos identificar y aceptar lo que nos está sucediendo, la idea es preguntarnos y aproximarnos de la forma más honesta que podamos a los factores que están relacionados con las respuestas afectivas que hemos identificado. Es decir, el componente fisiológico y el componente conductual.

Es necesario tomar contacto con lo que rodea a nuestras emociones, haciendo un escaneo cuidadoso de cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, nuestras reacciones, nuestros comportamientos, los pensamientos que surgen, las situaciones asociadas.

Pueden aparecer cuestiones que no nos resulten muy agradables hasta incluso muy dolorosas para uno mismo. Es clave no dejarnos arrastrar por la autocrítica, los diálogos autopunitivos, tratando de gestionar nuestro interés con una actitud amable hacia nosotros mismos, en plan de observarnos, conocernos, ayudarnos. También podemos completar esta fase con la ayuda de nuestro terapeuta.

NUTRIRNOS:

Hemos visualizado nuestro estado y buceado a nuestras profundidades para entender cómo nos afectan ciertas situaciones. En este sentido, podemos descubrir qué necesitamos en esos momentos de inquietud, dolor, miedo, preocupación, ansiedad y ofrecernos cuidado, autocompasión y colaboración a nosotros mismos.

Esta fase ayuda a no quedarnos enganchados a una situación, a un estado emocional sufriente que gobierne todo a nuestro alrededor.

Nos otorga autocontrol y nos permite gestionar de una manera más saludable nuestras emociones, de esta forma, somos más conscientes de nuestras elecciones y de la forma en que decimos vivir nuestra vida.

«El autodescubrimiento es lo más dulce que existe. Nos enseña que somos totalmente responsables de nosotros mismos, y ahí es donde encontramos nuestra libertad.» Byron Katie.

En algunos casos, como resultado de experiencias difíciles de la vida, intentar conectar con lo que sentimos puede ser espacialmente abrumador o puede resultar imposible. Si es tu caso, es importante que pidas ayuda para reestablecer tu equilibrio emocional. Puedes contactarnos aquí.

Por: Paola Porreta, colaboradora en Centro de Psicología Julia Achilli. Psicología en Barcelona. EMDR. Neurofeedback. Biofeedback

Tratamiento de dificultades psicológicas con EMDR

El EMDR es un abordaje psicoterapéutico que se aplica a una gran variedad de sintomatología que dificulta la vida emocional del paciente. El tratamiento de dificultades psicológicas con EMDR ha cobrado gran popularidad en los últimos tiempos. Se trata de un abordaje con evidencia empírica que lo avala, es decir existe evidencia científica que prueba su eficacia. Está avalado por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma.

Algunas experiencias que se viven a lo largo de la vida, pueden estar cargadas de una intensidad emocional tal, que el cerebro no logra “digerirlas”, es decir, no son procesadas y almacenadas en el cerebro de manera adaptativa. Éstas dejan una huella que perdura en el tiempo y que puede ser causa de síntomas como la depresión, ansiedad, pánico, miedos irracionales, entre otros. A esto es a lo que llamamos trauma. EMDR trabaja con estas experiencias con el fin de lograr la remisión de dichas dificultades emocionales.

El trauma (información que se almacena disfuncionalmente en el cerebro), proviene tanto de grandes tragedias, como de experiencias tan cotidianas como un rechazo en la infancia. Dicha información sería la causante de síntomas como la ansiedad, la depresión, el pánico o temores irracionales.

Al abordar con EMDR las dificultades emocionales de los pacientes, logramos la desensibilización y reprocesamiento de la información traumática, y la consiguiente desaparición de los síntomas que presenta.

¿Cómo se lleva a cabo una sesión EMDR?

Consiste en detectar la información disfuncional que podría estar dificultando la estabilidad emocional del paciente, una vez detectada, se aplica estimulación bilateral mediante un protocolo donde se procederá a desensibilizar y reprocesar dicha información.

El paciente nota los cambios en las sensaciones, en las primeras sesiones donde es aplicado el protocolo. Esta estimulación puede ser visual, auditiva o kinestésica, y se aplica mientras se infiere que hay una activación de una zona del cerebro llamada amígdala, debido a la conexión con el evento traumático.

En síntesis, se registran los síntomas actuales, se busca la información disfuncionalmente archivada con la que se conectan los síntomas, y se aplica estimulación bilateral visual, sonora o kinestésica mediante un protocolo especial en el que la persona conecta con dicha información.

¿En qué casos se indica la terapia EMDR?

Si bien la Organización Mundial de la Salud nombra al EMDR un abordaje de preferencia en los casos de Trastorno por estrés postraumático (TEPT), éste se aplica a una gran variedad de dificultades emocionales causadas por el trauma aunque el paciente no lo asocie a algo en particular, como por ejemplo en la depresión, trastornos de ansiedad, pánico, fobias, trastornos de la alimentación, adicciones. También es utilizado en la optimización del rendimiento de las personas en áreas como el deporte o el arte.

Existen distintos protocolos adaptados para trabajar con diversas patologías.

¿Cuáles son los beneficios del abordaje EMDR?

El EMDR acelera los procesos de recuperación del paciente en relación a otros abordajes psicoterapéuticos, y la remisión de los síntomas es a través de un trabajo desde la raíz del problema, pudiendo así, prevenir su aparición en un futuro.

Ha mostrado eficacia en afecciones de difícil abordaje.

EMDR y la actual pandemia

La actual crisis generada por la pandemia por el Covid-19, ha generado un impacto a nivel emocional tal, que para muchas personas es o será causa de numerosos síntomas que incluyen ansiedad, depresión y síntomas de Trastorno por Estrés Post Traumático. Existen protocolos adaptados para abordar las consecuencias de la actual crisis. Nuestro equipo EMDR está altamente cualificado para abordar estos casos.

Si necesitas terapia EMDR consulta aquí

Por: Julia Achilli. Psicóloga EMDR en Barcelona

Psicología Barcelona: Terapia EMDR. Neurofeedback

La crisis como oportunidad de crecimiento

«No sentimos todos lo mismo, seguimos siendo nosotros»

¿Nos hallamos todos frente al mismo problema? ¿De repente, todos leemos la realidad desde el mismo filtro?¿Damos todos las mismas respuestas ante confinamiento o el caos? No.

En un principio, como psicóloga, caí en la trampa, mis primeras intervenciones comenzaron a dirigirse hacia donde nos dirigíamos todos: a la generalización en las pautas. No significa que no sea importante orientar a la población para dar orden al caos con pautas comunes. Pero es importante no perder de vista lo particular en cada uno.

¿Sentimos diferente frente al mismo confinamiento?

Es verdad, que ante situaciones de emergencia aparecen emociones comunes: ansiedad, miedo, confusión. Como también ocurre, por ejemplo, frente al duelo, donde aparecen emociones como la tristeza o el vacío.

Pero no todos respondemos de la misma manera ante la misma situación.

La práctica clínica, en medio de la actual crisis, dejó de manifiesto algo obvio: los pacientes, con quienes debemos seguir trabajando, siguen teniendo, en esta situación, el mismo problema: el de siempre. Muchos han convertido la crisis actual en la misma “cuestión” que siempre les ha hecho de obstáculo para vivir: apatía, depresión, activación, desactivación, enfado, tristeza, desesperanza, lucha. Han respondido siguiendo la manera habitual y automática de responder frente a los problemas.

Es decir, al que nunca le alcanzaba el tiempo, seguía sin tenerlo en el transcurso del confinamiento. Quien nunca hacía lo que le gustaba, seguía sin hacerlo, aún con el doble de tiempo. El emprendedor al que nunca le faltaron ingresos económicos, elaboró una estrategia para seguir produciéndolos desde casa. El oposicionista quería saltarse las normas. Y así, la lista es infinita.

“En cualquier situación observa lo idéntico en lo diferente”

“Frente a situaciones estresantes nuestras reacciones automáticas se intensifican”

Reflexión:

Te invito a reflexionar sobre esto con un sentido: tomar las riendas de tu vida, también en medio de la crisis del Covid-19. Sigue respetando lo que las circunstancias marcan, debes quedarte en casa, debes adaptarte a las nuevas normas, pero tú sigues siendo el protagonista de su propia vida.

¿Qué hacer para tomar las riendas de la vida en medio del caos?

  1. DECIDIR

Primero debes tomar la decisión de convertir la crisis en una oportunidad.

  1. CUESTIONARTE

Pregúntate:

¿Qué viene pasando con tu vida?

Ahora has parado. ¿Qué ves?

¿Qué deseas ser, hacer y tener?

¿Qué cuestiones importantes has dejado de lado estos días, por lo urgente?

¿Cómo quieres pasar estos días y el resto de tu vida?

  1. ACTUAR

Planea la vida que quieres tener, pon en acción estrategias diferentes a las que siempre has llevado a cabo en tu vida frente a las crisis.

¿Y si fuera esta época de desaceleración una oportunidad para leernos, reinventarnos, dejar de lado las reacciones automáticas, y hacer algo diferente con nuestras vidas?

 “En medio de la dificultad, yace la oportunidad, afirmaba Albert Einstein»

 Si necesitas ayuda para dirigirte al camino que quieras tomar, contacta aquí

 Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR. Neurofeedback. Biofeedback

La respiración y la regulación emocional

El desarrollo de hábitos saludables de respiración es un factor que contribuye a la salud física y emocional. Es sabido que al respirar oxigenamos nuestra sangre, es a través de ella que proporcionamos oxígeno a nuestros órganos, lo que es menos popular, es que  la gran mayoría de las personas, no respiramos correctamente. Esto tiene repercusiones físicas y psicológicas.

La respiración habitual en las personas suele ser corta, y más torácica que diafragmática. Una respiración corta, rápida y torácica, está asociada a estados de activación, alerta, ansiedad. Pero las personas no suelen ser conscientes del nivel de activación con el que se manejan en la vida cotidiana, ya que está socialmente normalizado.

Estamos sobre estimulados, nos movemos a un ritmo inmensamente mayor al de hace 100 años atrás, y biológicamente somos los mismos seres humanos. Existe un desfasaje entre la evolución de la civilización y nuestra evolución biológica, mantenemos nuestro sistema en un constante estado de alerta para el que no estamos preparados, y esto tiene consecuencias nefastas para nuestro organismo y nuestra estabilidad emocional.

¿Qué relación existe entre la respiración y mi estado emocional?

 La respiración es clave en la regulación fisiológica y de los estados emocionales, testimonio de esto son los protocolos de biofeedback que se utilizan para la regulación, como el de variabilidad de ritmo cardíaco (HRV), donde a través de un determinado ritmo de respiración, se estimula una mayor variabilidad del ritmo cardíaco, los médicos asocian una mayor variabilidad del ritmo cardíaco a una mayor adaptabilidad a los estímulos externos. Y, si yo logro tener una mayor adaptabilidad a los estímulos externos, tendré una mayor capacidad de reponerme al estrés.

Este tipo de abordaje se utiliza en diversas patologías, como en la depresión.

En síntesis, a partir de la respiración influiríamos directamente en nuestra respuesta al estrés.

¿Qué puedo hacer para disminuir mi estado de alerta?

Los ejercicios de respiración son una herramienta que puede ser de gran ayuda para bajar el estado de alerta. En momentos puntuales, como durante una crisis de ansiedad, la respiración lenta y regular ayuda al organismo a bajar el estado de alerta y recobrar la estabilidad.

Mientras nos relajamos regulamos el flujo sanguíneo, disminuye la actividad eléctrica cerebral, regulamos el ritmo de la respiración, nuestros músculos dejan de estar en tensión y la actividad metabólica disminuye. Esto nos ayudaría a conseguir un equilibrio físico y emocional.

Si bien, podemos utilizar la respiración como una herramienta de regulación en momentos puntuales, teniendo en cuenta que solemos vivir a un ritmo al que no estamos del todo adaptados, la práctica habitual de ejercicios de respiración contribuye a mantenerte en un estado de calma y menor activación que mejora la calidad de vida.

Te dejo un enlace con una guía de respiración lenta y regular:

Por: Julia Achilli. Psicóloga EMDR

Psicoterapia, Neurofeedback y EMDR

En este espacio, deseamos hacer referencia a un tipo de tratamiento psicoterapéutico que incluye varios abordajes, psicoterapia, Neurofeedback y EMDR. 

Pero antes quisiera desmitificar ideas, que pueden llevar a una resistencia, innecesaria, a recibir esta información.

Es común escuchar frases como: “a mí la psicología no me sirve”, “no estoy tan loco como para ir al psicólogo”, “en vez de ir al psicólogo me desahogo con mis amigos” o “yo soy mi propio psicólogo”, entre otras.

Considero que desmitificar estas cuestiones, abre la posibilidad a que muchos, que se quedan sin la posibilidad de crecer, se vacíen de estos mitos, y consideren la posibilidad de recibir esta hermosa herramienta, que es el tratamiento psicológico.

Un psicológico está especializado en el funcionamiento psicológico de las personas y en las consecuencias y limitaciones que implica, en la persona, un funcionamiento psicológico desadaptativo.

El cerebro tiende, al igual que el resto del organismo, a la salud, al bienestar. Es decir, que si algo no va bien, es porque hay algo que escapa a tu conocimiento que podría estar haciendo que ese bienestar se viera truncado.

No estás loco por ir al psicólogo y ni tú, ni tus amigos no especializados en la materia, tenéis las herramientas para detectarlo, y para darle una solución. Sino ya lo hubieses hecho ¿verdad?.

El Neurofeedback y el EMDR, son abordajes en auge que favorecen y aceleran la recuperación de los pacientes.  Vamos a obtener resultados eficaces y a largo plazo, en un contexto psicoterapéutico donde, nos valemos de herramientas de la psicología tradicional y de las de tercera generación, teniendo siempre en cuenta la particularidad de cada paciente.

Encuentra más información sobre Neurofeedback aquí y más información sobre EMDR aquí.

Durante muchos años trabajé en mi consulta siguiendo guiones, hasta que descubrí que el guión aparece cuando comprendes la particularidad de quien tienes enfrente. Valerme de diferentes estrategias, y abordajes avalados científicamente me dan la materia prima para un trabajo Paciente-Psicólogo único en cada caso.

Con EMDR trabajamos en la raíz del síntoma, la experiencia que generó la dificultad que padeces hoy, reprocesando dicha información. Con Neurofeedback ayudamos a tu cerebro enseñándole cuál es la frecuencia, a nivel de ondas cerebrales, más adecuada para un funcionamiento óptimo, sin síntomas. Y en la relación terapéutica se construye lo necesario para ofrecer solución a tu situación actual. 

Si crees que podemos ayudarte, haz click aquí.

Por: Julia Achilli. Psicología. EMDR. Neurofeedback 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback. 

Tratar ansiedad con EMDR y Neurofeedback nos ofrecería una oportunidad de obtener resultados satisfactorios en periodos de tiempos más cortos que con otros abordajes y con una efectividad a largo plazo.

Tanto el EMDR como el Neurofeedback son abordajes psicoterapéuticos que se implementan por separado, y de los que existe evidencia científica de su efectividad. Sin embargo, la combinación de ambos abordajes podría garantizar una mayor efectividad del tratamiento.

 

ANSIEDAD

Como bien hemos comentado en otras ocasiones, la ansiedad en sí misma tiene una función adaptativa en el organismo. No es algo “malo”, ha sido fundamental para nuestra supervivencia y consiste en una serie de sensaciones y tendencias de acción que nos dan información sobre hechos inquietantes que ocurren o están por ocurrir, y que nos llevan a hacer algo al respecto.

El problema radica en los niveles de ansiedad, en su cronicidad y en si es real o imaginaria la amenaza frente a la que nuestro organismo está reaccionando.

Cuando existe un desajuste entre la intensidad de lo que siento y los hechos de la realidad que me lo generan, es importante revertir esta situación que está sufriendo nuestro organismo.

ATAQUE DE PÁNICO

En el extremo opuesto de la ansiedad saludable, encontramos los ataques de pánico. Sus síntomas son:

  1. Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.
  2. Sudoración.
  3. Temblores o sacudidas.
  4. Sensación de ahogo o falta de aliento.
  5. Sensación de atragantarse.
  6. Opresión o malestar torácico.
  7. Náuseas o molestias abdominales.
  8. Inestabilidad, mareo o desmayo.
  9. Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).
  10. Miedo a perder el control o volverse loco.
  11. Miedo a morir.
  12. Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo).
  13. Escalofríos o sofocaciones.

Frente a todos estos síntomas, lo más habitual, es que quien lo padece interprete que está sufriendo un ataque cardíaco o que va a morir.

TRATAMIENTO CON EMDR Y NEUROFEEDBACK

Hemos detallado en otras publicaciones en qué consiste cada uno de estos abordajes (para más información, click aquí: EMDR, NEUROFEEDBACK). Por ello, nos limitaremos, en esta ocasión, a referirnos a su aplicación en los trastornos de la ansiedad, y sobretodo el trastorno de ansiedad generalizada.

Es necesario que en el tratamiento de este tipo de trastornos, se apliquen técnicas especificas que garanticen la estabilidad del paciente, lo antes posible.

En el caso del abordaje con EMDR, existe un protocolo especial que consiste en trabajar con estimulación bilateral para desensibilizar y reprocesar  crisis de ansiedad que se habrían sufrido, y que estarían generando el temor a tener más crisis (lo cual cronifica la ansiedad). Esto daría como resultado una disminución de la sintomatología, hasta la remisión completa de la misma.

Se trabaja con las causas que podrían haber generado la ansiedad, con las crisis de ansiedad vividas y con un entrenamiento para que  la persona pueda afrontar nuevas situaciones en un futuro que podrían ser un disparador de dicha ansiedad.

En el caso del Neurofeedback, trabajamos estimulando una frecuencia de ondas cerebrales que se traduciría en un estado de menor ansiedad y menor estado de alerta.

El primer paso consistiría en un electroencefalograma que nos daría información respecto al funcionamiento eléctrico del cerebro del paciente. En los casos de ansiedad, observaríamos en general un predominio de ondas cerebrales en una frecuencia muy alta que sería la que deberíamos inhibir.

Una vez obtenida esta información se programaría el tratamiento (de 10 a 30 sesiones, por lo general) en donde entrenaríamos el cerebro para optimizar su funcionamiento, lo cual se traduce en una disminución de dicha ansiedad.

Si padeces una ansiedad limitante, consulta con nosotros aquí.

 

Por: Julia Achilli Psicología. EMDR. NEUROFEEDBACK

 

 

¿Cuestionas tu verdad?

“Si algo se lo repite el suficiente tiempo, pasa a ser verdad”. Dice un dicho popular, y creo interesante reflexionar sobre ello, ya que nos lleva a dudar de los fundamentos por los que se suele sostener algo como verdadero.

Si indagamos sobre algunos dogmas, podemos comprobar lo común que esto es. No es extraño encontrar gente que cree tanto en la teoría de la evolución de Darwin como en el inicio de los tiempos tal cual lo plantea el génesis católico. Esto denota una falta de cuestionamiento absoluto (es obvia la contradicción entre ambas teorías). Una la aprendieron en catequesis y la otra en el colegio. Quizás sea muy evidente este ejemplo, pero encuentras este tipo de contradicciones con mucha facilidad.
Ambas fueron verdades que les transmitieron, pero además fueron verdades de total dominio popular, repetidas una y otra vez.

¿Y por qué tendemos a dar por sentado que es verdad lo que sabemos sin cuestionarnos o reflexionar al respecto?

Y lo que es peor:
¿Por qué tendemos a rechazar con gran ímpetu a todo cuestionamiento de aquel que interrogue algo que damos por hecho es verdad?
Podríamos sentir curiosidad, o sentir indiferencia al escuchar planteos que pongan en duda lo que pienso como verdadero.
Pero no es así, en el mejor de los casos, genera rechazo, en el peor agresividad.

No podemos pasar por alto que a la defensa de una verdad, debemos masacres, genocidios, guerras e infinidad de atrocidades.

 

Al parecer, poner en duda lo que sostengo como mi verdad sería vivido como una amenaza al ser mismo. Estamos tan identificados con la cultura, la ideología religiosa o política a la que adherimos, a la mismísima familia, que detrás de todo esto parece no haber nada.
Defendemos lo que se nos dijo que es verdad, porque eso es lo que somos, o mejor dicho: lo que creemos que somos.

La aversión a lo diferente es un desplazamiento de la aversión a encontrarnos con la inconsistencia de nuestras verdades.

El crecimiento en la infancia se apoyó en estas verdades, el crecimiento en la adultez consistirá en permitirnos dudar de lo establecido, cuestionarnos “las verdades” antes de decidir si las tomo o las dejo.

Quizás no te resulte atractivo comenzar emprender este camino, pero debes saber que también a “tus verdades”, debes el dolor psicológico, y las limitaciones que crees tener.
¿Te animas a cuestionarte?

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR

Si quieres que ta ayudemos pulsa aquí.

La realidad, un espejismo.

Los sesgos con los que interpretamos la realidad han sido estudiados desde largo tiempo atrás. Desde las limitaciones por la propia biología a la hora de percibir algo, sesgos por distorsiones cognitivas, por la cultura a la que se pertenece, hasta las limitaciones con las que nuestro “yo” fue creado en el entorno familiar.

Nombraré algunos de ellos, para que empieces a dudar de lo que conoces como realidad:

Empecemos por las limitaciones de los sentidos, cuando “conocemos”. Como ejemplo, tomemos la audición y los sonidos: Cuando éstas vibraciones del aire son percibidas por nuestros oídos, éstos las transforman en señales eléctricas que puedan ser entendidas por el cerebro.
Los seres humanos tenemos un rango auditivo que oscila entre los 20 Hz y los 20000 Hz, no percibimos nada que se encuentre por fuera de este rango. Existen ondas sonoras con frecuencias que se encuentran fuera del mismo. ¿Significa esto que no existan? Muchos animales pueden oirlas, y máquinas creadas por el hombre las detectan también. Pero estos sonidos no existían para nosotros, hasta que no los nombró la ciencia. ¿Cuántas cosas aún no existen solo por no contar aún la tecnología adecuada?

A esto, podemos agregar las ilusiones cognitivas, éstas son el reflejo de estrategias que nos permiten suprimir ambigüedad y la duda, ayudan a lidiar con la incertidumbre y aumentar la coherencia de nuestras asociaciones, por ejemplo interpretar que eventos independientes son dependientes uno del otro (si nos falta respuesta a algo, nuestro cerebro la inventará).

La realidad es la que se nos enseña en casa

Vivimos la realidad que nos dijeron que debíamos vivir en nuestra cultura, en nuestra familia y fundamentalmente en el vínculo establecido con nuestros primeros cuidadores (generalmente nuestros padres): A quien se le transmitió que el mundo es peligroso, vivió su vida en estado de alerta. A quien se le dijo que su valía era directamente proporcional al éxito laboral conseguido, buscó desesperadamente conseguirlo o vivió sintiendo que no fue válido por no haberlo hecho.
Se te dijo, también, para qué vivir y las consecuencias de no ser aquello que se esperó que fueras. Lo que nos gusta, lo que no, lo que nos hace feliz o entristece se formó a partir un “otro” que nos programó. Aquello a lo que llamamos identificamos como “nuestra identidad”, tiene que ver menos con nosotros de lo que creemos.

Además, para asegurarnos de que este mundo es real, aprendimos a corroborar lo que creíamos. Si creo que el mundo es peligroso, tiendo a prestar más atención a situaciones de peligro y a olvidar con facilidad situaciones que se opongan a esta idea. Si creo las personas no son dignas de confianza, tenderé a recordar con mayor claridad eventos que corroboran esta creencia, y tenderé a olvidar las que no lo hicieron.

La ciencia también pone en duda la realidad tal como la conocemos

Hoy la ciencia también pone en duda los principios fundamentales de la realidad, la física cuántica empieza a desmontarla. Como ejemplo, nombraré el fenómeno descubierto por la ciencia, que implica que las partículas subatómicas, una vez “enredadas” o “entrelazadas” pasan a comportarse como si fueran una sola, incluso después de haber sido separadas (J-D. Bancal, S. Pironio, A. Acín, Y-C. Liang, V. Scarani y N. Gisin, Quantum non-locality base don finite-speed causal influences leads to superluminal signalling. Nature Physics, DOI: 10.1038/NPHYS2460 (2012).

Sería el equivalente a decir que si parto una manzana (que representaría a la partícula) y separo ambas mitades, si caliento una mitad, al hacerlo, la otra mitad (no expuesta al calor) aumenta su temperatura, también. Este hecho viola tanto el concepto de causa-efecto como nuestra comprensión del espacio y el tiempo.

Para qué dudar de la realidad

Podríamos decir, entonces, que nuestro mundo no es tan real como creemos, y si no es así, surge el interrogante acerca de por qué no deshacernos de las partes que nos resultan limitantes. Dudar de la realidad tal como la percibes posibilita generar cambios en ella que hagan que tu vida sea más satisfactoria.

Uno de los principales lugares donde se te cuestionará la realidad tal como lapercibes, es en una consulta psicológica. Los psicólogos conocemos sobre la existencia de dichos sesgos, por lo que se te alentará a soltar lo que no te sirve de “tu” realidad, y reconstruirla desde lo que deseas.

Resulta lícito recomendarte: permítete dudar de lo que crees y si no eres feliz con lo que tienes,
RE-ESCRIBE EL GUIÓN DE TU VIDA, VUELVE A HACERLO DESDE TU DESEO.

Si quieres que te ayudemos haz click aquí.

Por: Julia Achilli. Psicóloga en Barcelona. Terapia EMDR.

¿Pensamientos positivos o negativos? ¿Qué crees que es mejor?

La clave para sentirme mejor no está ni en la fijación en el pensamiento positivo, ni en el anticiparme constantemente a que algo negativo va a ocurrir.

Mucha gente afirma que anticiparse negativamente le sirve para evitar decepciones y para estar preparado para cualquier dificultad que se le presente en la vida.
Otros, luchan contra cualquier pensamiento negativo, aferrándose a frases e ideas positivas aún en situaciones desfavorables.

Ni un extremo ni el otro.

El pensamiento positivo constante niega parte de lo que ocurre, y la parte de mí que genera el problema, tapa la falta, lo cual tengo que descubrir para solucionarlo y tomar las riendas de mi vida. Para ello, debo mirar hacia adentro. El autoconocimiento se vuelve una parte fundamental para generar mi crecimiento.

Los pensamientos negativos constantes pueden convertirse en un arma de auto boicot, una excusa para paralizarnos o castigarnos sin piedad.

No es la repetición de un patrón (pensar siempre positivo o pensar siempre negativo) lo que te va a servir para llevar mejor tu día a día.

Escuchar lo que sientes y preguntarte por qué sientes lo que sientes puede ser mucho más útil para ti.

Si tu lectura de la realidad siempre suele ser la misma, en ámbitos muy diferentes tiendes a hacer las mismas interpretaciones y casi siempre te pasa lo mismo, y además esto que te ocurre es negativo, puede ser habitual, que te anticipes siempre negativamente a los acontecimientos. Y lo peor, que te anticipes negativamente y que esto ocurra, y acabes corroborado tu teoría: que ya sabias lo que pasaría.

Pero te haré una pregunta:
¿Es posible que siempre te ocurra lo mismo, en ámbitos diferentes y en épocas diferentes sin que tú no tengas que ver con esto?

Si se repite lo que ocurre, es que tú sin darte cuenta tienes un papel muy activo en esto.
Pensar que esto sucede sin que tú hagas nada para que ocurra, puede llevarte a pensar que las cosas ocurren sin más y que pensar negativamente te sirve para prepararte para afrontarlo, o que pensar positivamente te ayudará a neutralizarlo.

Más que centrarte en pensar en positivo o negativo, busca la forma de cambiar tu realidad, cuáles son las cosas o decisiones que te llevan siempre al mismo lugar. Cuáles son las cosas que quieres en tu realidad, y dirígete a ellas.

Ni positivo, ni negativo: Céntrate en ser tú el creador activo de tu vida.