Atreverse a salir de la zona de confort

Cuando estamos acostumbrados a vivir de una forma determinada y bajo las mismas circunstancias (no necesariamente siempre positivas o agradables) se dice que estamos en nuestra «zona de confort«. Sentimos que, para bien o para mal, tenemos el control y poco riesgo de equivocarnos (también de aprender).

¿Por qué sentimos miedo al salir de nuestra zona de confort?

Sentir miedo es algo natural, y nos prepara para enfrentarnos a las dificultades que nos podamos encontrar en la nueva etapa.

Estar preparados para lo que pueda venir y enfrentarnos a las dificultades, en cierta manera nos obliga a adaptarnos a la nueva situación y a adquirir nuevas estrategias diferentes a las que habíamos usado hasta ahora. Por tanto, nos ayuda a seguir aprendiendo y creciendo.

 

 

¿Qué podemos hacer para librarnos del miedo?

  • Define tu miedo. Es decir, escribe detalladamente qué es aquello que te da miedo. También puedes dibujarlo o represéntalo de alguna forma creativa. Exteriorizarlo nos ayuda a empezar a enfrentarnos.
  • Obsérvalo. ¿Qué es lo que más te asusta o preocupa? ¿Crees que es un miedo racional? ¿Este miedo te ayuda a avanzar o te paraliza?
    Como hemos dicho, sentir miedo ante lo desconocido es normal y nos ayuda a estar más preparados para hacer frente a la nueva situación; pero si el miedo es tan intenso que sientes que te paraliza y te ves sin recursos para gestionarlo, quizás es momento de pedir ayuda.
  • Haz una lista (realista) con los pros y los contras de quedarte donde estás. A veces nos presionamos a salir de nuestra zona de confort porque creemos que es la única forma de avanzar. Pero quedarnos donde estamos también puede ser una buena opción si ya nos da todo lo que necesitamos. No siempre es necesario dar grandes saltos sino que con pequeños cambios y reajustes podemos seguir avanzando. Otras veces, nos damos cuenta de que por mucho miedo que de, necesitamos dar ese salto para poder avanzar.
  • Enumera todas aquellas capacidades y limitaciones que consideres que te ayuden o te limiten a conseguir tus objetivos. Muchas veces la inseguridad o una bajo concepto de uno mismo nos hace pensar que no seremos capaces de conseguir lo que nos hemos propuesto, cuando en realidad contamos con numerosas capacidades y aptitudes para hacerle frente.

 

¡Y recuerda! el miedo es como saltar a una piscina que creemos que está muy fría. Nos da miedo tener tanto frío que pensamos que no seremos capaces de aguantar. Otras veces nos asusta pensar que lo pasaremos muy mal. Pero cuando saltas, puede que sientas el fuerte contraste térmico en el cuerpo (o no, a veces pensamos que estaría mucho más fría de lo que está y nos damos cuenta de que no era para tanto), pero cuando lleves un rato en ese agua fría, verás que poco a poco el frío (igual que el miedo) irá desapareciendo y te podrás ir acostumbrando a esa sensación.

 

Si has sentido alguna vez algunos de estos síntomas no dudes en contactar con nosotros aquí.

Patricia Gómez Morales

Psicóloga general sanitaria

Núm. col. 19433

 

Publicado en Transtorno Obsesivo Compulsivo.

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